Durante mucho tiempo, el mundo de las carreras de caballos ha tenido fama de ocultar un lado turbio.Mafiosos célebres de otra época como Al Capone o Meyer Lansky eran aficionados a las apuestas y fueron acusados en Estados Unidos de amañar carreras y de lavar su dinero comprando hipódromos y establos.
Por ese
pasado sombrío, a los expertos no les parece extraordinario que una de las
mayores organizaciones criminales de nuestro tiempo, Los Zetas, haya podido
elegir ese espectáculo como negocio de fachada.
La
policía estadounidense detuvo esta semana a José Treviño, dueño de Tremor
Enterprises, que durante años usó dinero del mencionado cartel mexicano para
comprar caballos, establos y un hipódromo en Nuevo México, según las
autoridades de EE.UU.
Treviño,
hermano del supuesto líder de Los Zetas, Miguel Ángel, levantó sospechas al
alcanzar un rápido éxito en el negocio, con inversiones millonarias en un
momento de crisis para estas carreras.
Los
mejores caballos de competición son comprados por altos precios que oscilan
entre US$10 y US$20 millones, según los expertos.
Lista
negra
La
vinculación con Los Zetas podría afectar a la reputación de un espectáculo que
ha perdido en EE.UU. la popularidad de antaño pero que aún así, siempre ha
sobrevivido a su asociación con personajes sórdidos y a las acusaciones de
arreglo de carreras.
Algunos
de los mayores criminales de EE.UU. lavaron su dinero de forma parecida a la
que supuestamente habrían empleado Los Zetas, según le dice a BBC Mundo Steven
Riess, profesor en Northeastern Illinois University.
Riess,
que ha estudiado la relación entre deporte y crimen organizado, dice que personajes
como Al Capone, quien fue dueño de varios hipódromos, buscaban prestigio y
dinero fácil.
Meyer
Lansky, conocido por ser el contacto mafioso del gobernante de facto cubano
Fulgencio Batista, era propietario de un hipódromo en La Habana y del famoso Gulfstream
Park, de Florida, agrega Riess.
Las
apuestas en las carreras de caballos movían millones de dólares y podían ser
amañadas de varias maneras, como por ejemplo comprando a los jinetes o dándoles
comida en mal estado a los caballos, según Riess.
"En
una ocasión, en los sesenta, un caballo fue cambiado por otro y para que no se
notara le pintaron el hocico de blanco", dice Riess.
Otro
notorio narcotraficante, Jon Roberts, que introdujo en EE.UU. cocaína del
cartel de Medellín en los setenta y ochenta, contó en su libro "American
Desperado", publicado en 2011, cómo entró en el negocio de las carreras de
caballos porque le permitía lavar dinero y ganar aún más mediante el amaño de
carreras.
clic
Lea: BBC Mundo entrevistó a Jon Roberts, un viejo narco de Miami
El
arreglo de carreras es teóricamente más difícil desde hace unas dos décadas
cuando se endureció el reglamento y se incrementó el número de jueces que
vigilan cualquier irregularidad, según Riess. Pero aún hoy siguen surgiendo
rumores e investigaciones que manchan la reputación del negocio.
En 2009,
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) incluyó a
las carreras de caballos en su lista negra de los 12 deportes más susceptibles
de recibir dinero sucio, junto con el fútbol, el baloncesto, el críquet o el
boxeo.
"Rumores"
El
sector se defiende señalando que siempre han circulado rumores sin fundamento
que han manchado la imagen del espectáculo.
Así lo
cree el periodista estadounidense especializado en carreras de caballos John
McEvoy, que señala que los aficionados no dudan de la limpieza de la gran
mayoría de carreras.
Además
niega que exista una relación especial con el crimen organizado y apunta en
conversación con BBC Mundo que el dinero negro puede comprar acciones de Wall
Street con la misma facilidad que un caballo purasangre.
A la
mala fama del espectáculo contribuyó en el último tiempo la serie que la cadena
HBO estrenó en enero, Luck, protagonizada por el doble ganador del Oscar Dustin
Hoffman, en la que éste interpretaba a un capo criminal que quiere comprar un
hipódromo y organizar apuestas.
Después
de que varios caballos murieran durante el rodaje y de las presiones de
organizaciones defensoras de animales, la cadena de televisión anunció en marzo
la suspensión de la serie.
Es
posible que el daño por la supuesta vinculación con Los Zetas se limite a los
hipódromos y carreras en que competían habitualmente los caballos de Tremor
Enterprises, del tipo Cuarto de Milla (bajos y corpulentos), y que no afecte al
circuito más prestigioso de los purasangre.
Pero el
sector, que mueve unos US$39.000 millones, tiene otros problemas mucho más
graves.
Algunos
expertos creen que la principal causa del declive es que hoy es posible apostar
en muchos otros deportes.
Señalan
que la época dorada de las carreras de caballos, entre los años treinta y
sesenta, se debió a que era prácticamente el único espectáculo en el que se
podía apostar legalmente.
Con la
suavización de las prohibiciones, la aparición de más casinos y de las apuestas
por internet, el público ha dirigido su interés a otros ámbitos.
La
asistencia a los hipódromos lleva años cayendo en todo el país, las carreras
han dejado de aparecer regularmente en televisión y los jóvenes han perdido
interés. Parte del negocio se está trasladando a campeonatos emergentes como el
de Dubái.
Además,
los defensores de los animales denuncian que los caballos son drogados para
correr más.
Los más
catastrofistas han empezado a advertir que el negocio de las carreras de
caballos en EE.UU. podría correr peligro de extinción en un futuro no muy
lejano.
Probablemente
se trate de un pronóstico demasiado pesimista para un deporte que se ha
practicado durante milenios, pero con este panorama la noticia sobre la posible
financiación con dinero del narcotráfico mexicano no invita al optimismo.
**MAFIOSOS
AMANTES DE LAS CARRERAS
-Mike
McDonald (final del siglo XIX) mafioso de Chicago que compró en 1891 el
hipódromo West Garfield Park donde organizaba carreras amañadas.
-Al
Capone (años '20) que era muy aficionado a las carreras y poseía caballos, tuvo
supuestamente una participación en el hipódromo Sportsman´s Park, en Cicero,
Illinois.
-Bill
Dwyer (años '20-'30) uno de los mayores contrabandistas de alcohol durante los
años de la ley seca, construyó en 1931 el hipódromo Tropical Park Race Track,
en Florida.
-Meyer
Lansky(años '30-'60) el jefe de la "Mafia Judía" y amigo del
gobernante de facto cubano Fulgencio Batista, controlaba, entre otros, un
hipódromo en La Habana y el famoso Gulfstream Park, de Florida.
-Jon
Roberts (años '70-'80) socio en Florida del cartel de Medellín, era dueño de
caballos de carreras y confesó haber amañado carreras y lavado dinero en ellas.