En un informe puntualiza que la protección del espacio aéreo ha dado resultados, pero cada vez más los criminales optan por utilizar aparatos que vuelan en áreas no controladas.
En lo que va del sexenio, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha descubierto 3 mil 834 pistas de aterrizaje clandestinas utilizadas por narcotraficantes para la recepción, traslado y entrega de cargamentos de droga en territorio nacional.
De acuerdo con un informe de la dependencia, la mayoría de éstas han sido localizadas y destruidas en estados con fuerte presencia de los cárteles del narcotráfico, como Sinaloa, Sonora, Baja California, Chihua-
hua, Durango y Guerrero.
Las pistas fueron habilitadas principalmente para operaciones de aeronaves tipo Cessna, que se caracterizan por su maniobrabilidad y capacidad de aterrizaje y despegue en terrenos cor-
tos y agrestes.
El Ejército y Fuerza Aérea mexicanos han centrado esfuerzos en la ubicación y destrucción de las zonas de aterrizaje de los narcotraficantes, a quienes también se les han decomisado aeronaves que, según el reporte, ha mermado su capacidad
de operación.
La Defensa Nacional refiere que del 1 de diciembre de 2006 al 26 de julio de 2012, efectivos militares lograron el aseguramiento de 538 aeronaves relacionadas con actividades del crimen organizado.
A la par de estos logros, el Ejército y Fuerza aérea han detectado y atacado el incremento del uso de aviones ultraligeros para el transporte de drogas entre México y Estados Unidos, principalmente en la zona fronteriza de Baja California y Sonora.
Autoridades militares señalaron que la protección del espacio aéreo nacional ha dado resultados.
Sin embargo, los criminales optaron por la utilización de aparatos que sobrevuelan espacios aéreos no controlados.
Durante 2010 fueron asegurados tres aviones ultraligeros, que son utilizados por organizaciones criminales debido a la dificultad para ser detectados.
De enero a octubre de 2011 fueron incautados nueve unidades de esta naturaleza, sostuvo la revista electrónica de la Sedena La Gran Fuerza de México.
Explicó que el uso de estas aeronaves se debe a que son difíciles de detectar por los radares de autoridades por sus dimensiones y estructura tubular, pues se elevan a una altura de 300 metros sobre el terreno y sus pilotos aprovechan la oscuridad para maniobrar.