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Dossier Francisco I  
 
23/03/2013 | La guerra sucia a Bergoglio

José Troncoso Ostornol

Fuentes eclesiásticas confirmaron que antes del cónclave, diplomáticos argentinos distribuyeron un “dossier” para desprestigiar al ahora papa Francisco e impedir su llegada al pontificado. Ayer, él eligió un lugar modesto en una misa con trabajadores.

 

Justo ahora que el gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner aparece dando un golpe de timón en su relación con el papa Francisco, fuentes eclesiásticas confirmaron la existencia de un “dossier” del kirchnerismo que circuló en Roma y en los despachos de varios cardenales con acusaciones por presunta violación de derechos humanos y otras irregularidades con el objetivo de “desprestigiar” y obstaculizar la posible llegada del entonces cardenal Jorge Bergoglio al papado.

“Desde antes de viajar al cónclave ya existía la información de que había una campaña sucia en su contra, que contemplaba las denuncias de (Horacio) Verbitsky y todo lo que vino después”, dijo Gustavo Vera, de la Organización La Alameda, que con el apoyo del Papa trabajó contra la trata de personas y el trabajo esclavo.

Después de que la versión trascendiera en los últimos días, sin que el gobierno saliera a desmentirla en ningún momento, las fuentes allegadas al ex arzobispo de Buenos Aires, consultadas por EL UNIVERSAL, precisaron que parte de esa campaña para evitar que el cardenal Bergoglio llegara al papado eran “carpetas escritas en perfecto español” y en cuya distribución habrían participado varios diplomáticos argentinos, uno de ellos con sólidos contactos en los despachos vaticanos.

Luego de que el pasado 14 de marzo hubiera fumata bianca, la primera en alertar de que “algunos cardenales le jugaron sucio a Bergoglio”, fue la diputada opositora Elisa Carrió, amiga cercana del Santo Padre. “(Leonardo) Sandri y (Angelo) Sodano le jugaron en contra. Hicieron todo lo posible para que Bergoglio no fuera el elegido”, advirtió en un programa de televisión.

Ratzinger, el gran elector

No obstante, gente cercana al Papa no duda en señalar a Benedicto XVI “como el gran elector del papa Francisco”. “Nadie se había dado cuenta de que, en los últimos meses, (Joseph) Ratzinger había nombrado al cardenal Jorge Bergoglio como miembro de la Congregación para el Clero y designó a dos obispos en Argentina, lo que hoy se observan como señales claras”.

Una vez en el cónclave, fueron el prefecto de la Congregación para el Clero y la Curia Romana, el cardenal brasileño Claudio Hummes y cardenal filipino y arzobispo de Manila, Luis Antonio Tagle, dos integrantes del ala reformista del cardenalato, los que motorizaron los votos necesarios para que Bergoglio llegara al papado.

Después de la fumata bianca y con el correr de los días, mientras el gobierno pasaba del estupor a la frialdad y de considerar a Bergoglio “el jefe de la oposición” a llamarlo el “compañero Papa, argentino y peronista”, se conoció que desde la embajada argentina en la Santa Sede, se habían distribuido esos “dossiers”. “No entendíamos por qué el Santo Padre, durante la visita de la presidenta y su comitiva, estuvo tan frío con el embajador argentino”, explicó uno de los amigos más cercanos de Bergoglio en la cura metropolitana.

El embajador es Juan Pablo Cafiero, hijo del histórico dirigente peronista y ex embajador ante la Santa Sede en 1976, Antonio Cafiero, a quien el Papa le quitó la mano cuando éste lo estaba saludando.

Al parecer, Cafiero había contactado a quien ocupara su puesto en tiempos del presidente Carlos Menem, Estaban Caselli, hasta hace unos meses legislador italiano elegido entre los residentes extranjeros, muy cercano a Sandri, ex nuncio apostólico en México en 2000 y actual prefecto para la Congregación para las Indias Orientales, y a Sodano, quien conoce “muy bien todos los despachos del Vaticano”.

Al parecer, Bergoglio supo del “dossier”, pero una vez Papa decidió dar la vuelta a la hoja y colocarle la otra mejilla al kirchnerismo. La prueba es que le anunció a la presidenta Cristina Kirchner en su encuentro del lunes último, que no viajará a Buenos Aires en julio “ni antes de las elecciones de septiembre” para no entorpecer el clima electoral, lo que fue leído en círculos políticos como “todo un gesto de distensión”, después de años de una relación más que difícil.

Pero el escándalo no quedó ahí. Ayer un grupo de diputados de distintos bloques de la oposición presentaron un proyecto para convocar a una interpelación al canciller Héctor Timerman y al propio Cafiero.

“Tenemos información confiable de que se intentó desprestigiar a Bergoglio. Sabemos que la campaña fue orquestada desde la propia cancillería y creemos que tanto Timerman como Cafiero tienen mucho que decir al respecto”, explicó Patricia Bullrich, diputada de la opositora Coalición Cívica.

Según analistas locales, no sería extraño que Sandri tenga pronto un nuevo destino dentro de la Iglesia, al igual que Cafiero, bien lejos de la Santa Sede, como “otro gesto de distensión” con el Papa de parte de la presidenta, quien estaría pensando en Alicia Oliveira, una ex jueza perseguida por la dictadura militar y amiga de Bergoglio, quien fue una de las primeras en salir en su defensa cuando el kircherismo volvió a la carga con las denuncias de que Bergoglio “entregó” dos sacerdotes jesuitas a los militares en 1977.

Esta sería una muestra más del golpe de timón y de los nuevos tiempos “de paz y amor” entre Francisco y el kirchnerismo. Con Francisco convertido en Papa y las maniobras destruidas, allegados a Bergoglio comentaron, como lo hizo Vera, en referencia a la nueva etapa en la relación del Pontífice con la presidenta: “El Papa sabe perdonar, pero no olvida…” .

El Universal (México)

 



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