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02/05/2013 | El modelo Al Qaeda

Raymundo Riva Palacios

Cuando el equipo de transición del presidente electo Enrique Peña Nieto visitó Plataforma México, uno de ellos preguntó al ver las imágenes que transmitían los satélites y los drones al búnker de la extinta Secretaría de Seguridad Pública, si se podían ver los topones –los choques- en las carreteras.

 

No preguntaron ni mostraron interés en lo que veían en tiempo real, el seguimiento de un avión procedente de América del Sur con droga, tras haber sido alertados por la DEA del cargamento, para determinar en dónde iba a aterrizar y proceder en tierra con su captura. El despliegue tecnológico que tenían ante sus ojos parecía incomprensible para la mayoría de los visitantes, uno de los cuales insistía en si había cámaras para ver cómo sacaban a los borrachos de los antros.

 

Lo que tenían enfrente era un centro de comando con tecnología de punta suministrada por el gobierno de Estados Unidos, que a lo largo del gobierno de Felipe Calderón había construido instalaciones similares pero con menor avance en la Secretaría de la Defensa y el CISEN. En paralelo, los dos gobiernos crearon cuarteles regionales de inteligencia y operaciones en la ciudad de México y en Monterrey, coordinados por la CIA y la DEA, centros de mando para operaciones conjuntas en Acapulco, Ciudad Juárez y Tijuana, y de entrenamiento para unidades especiales en varios lugares del país, como Tres Marías y Querétaro.

 

Todo en el marco, como describió este fin de semana The Washington Post en un reportaje sobre la ayuda a México, de “una alianza sin paralelo contra los cárteles de la droga de México, basado en compartir inteligencia sensitiva, entrenamiento y planeación operativa conjunta”. La transferencia de tecnología comenzó con la Iniciativa Mérida, pero la interacción de personal se concretó durante la visita a México que realizó la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en 2011. El apoyo era absoluto. Dos semanas antes que tomara posesión Peña Nieto, por ejemplo, llegó un drone idéntico al que usó la CIA en la operación donde abatieron a Osama bin Laden.

 

El apoyo a México, que al igual que abrió sus puertas como nunca antes a los servicios de inteligencia estadounidenses para que operaran en su territorio, tuvo acceso a información de inteligencia de alto nivel sin precedente así como a su vasta red de informantes dentro de los cárteles mexicanos, tenía como preámbulo el que la guerra contra el narcotráfico había sido una decisión tomada por el entonces presidente electo Calderón en septiembre de 2006 en Cuernavaca, donde se reunió junto con quienes serían el procurador, Eduardo Medina Mora, y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, con el jefe de la DEA en México.

 

La estrategia –que muchos en México consideran inexistente-, fue golpear a las cabezas de los cárteles para pulverizarlos y convertirlos en pandillas, con lo cual sería más fácil su combate. El Post describió la estrategia como de “objetivos de alto valor”, que a Estados Unidos le ha funcionado con gran éxito en Irak y Afganistán en contra de Al Qaeda, para lo que equiparon a las fuerzas de seguridad mexicanas con todo tipo de dispositivos para interceptar comunicaciones a quienes estuvieran en la lista de los 33 jefes del narcotráfico que definición como prioritarios el gobierno de Calderón en 2009.

 

Todo este modelo de combate a los cárteles de la droga está siendo desmantelado. Lo que en diciembre era secreto –con el relevo de quienes manejaban las áreas más sensibles de inteligencia con personal que no había pasado por el doble control de confianza que exige Estados Unidos-, se fue confirmando al paso de los meses. El reportaje del Post es el reclamo indirecto más fuerte que ha hecho Washington a México, con mensajes muy claros, como su confusión sobre lo que quiere México, su escepticismo sobre una estrategia que no terminan de comprender, y que no compartirán información de inteligencia con el gobierno, porque no saben si por la corrupción institucional y la falta de certificación, se comparta con los cárteles de las drogas. Todo esto, en vísperas de la llegada del presidente Barack Obama, para su encuentro con el presidente Peña Nieto, quien dijo en vísperas de viajar que no tendrá prejuicios sobre la estrategia del gobierno mexicano, hasta saber exactamente de qué se trata.

24-horas (México)

 


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