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06/09/2006 | Negocios petroleros "brillantes"

Alejandro A. Tagliavini

La razón por la cual el petróleo es tan caro y tan crítico resulta evidente. Debido a las regulaciones estatales en Argentina, las empresas petroleras privadas son renuentes a invertir en exploración y en aumentar la producción.

 

Así, el país puede volver en 2007 a ser importador neto de crudo, tras 15 años de autoabastecerse y hasta exportar. Con el precio del crudo por encima de 70 dólares el barril, esto representaría un fuerte drenaje de divisas.

La producción petrolera argentina bajó 21% desde su máximo histórico en 1998, alcanzado luego de la privatización de la empresa petrolera estatal ( YPF). Pero el subsuelo y sus recursos naturales siguen bajo un régimen obsoleto de propiedad estatal; es decir, al arbitrio y capricho del funcionario de turno.

En el caso del gas natural, la producción argentina creció hasta el año 2004, cuando se reiniciaron las importaciones desde Bolivia. Peor aún, el gobierno cortó en varias oportunidades los envíos de gas a Chile, país que depende del fluido argentino para generar 47% de su energía eléctrica.

En Bolivia, el gobierno se vio obligado, recientemente, a suspender el proceso de nacionalización y admitió que la participación de la empresa estatal YPFB está temporalmente suspendida. Para superar la situación, se gestiona un préstamo de 180 millones de dólares con el Banco Central boliviano. Es decir, más recursos de los empobrecidos ciudadanos para poner en marcha una industria que ya funcionaba en manos privadas. Pero los especialistas calculan que se necesitan unos 5.000 millones de dólares para que YPFB asuma todo el proceso.

La estatal brasileña Petrobras, que en los últimos diez años invirtió 1.500 millones de dólares, es el mayor inversor en el sector. El gobierno boliviano esta preocupado ante la posibilidad de que esta empresa cumpla su promesa de no invertir más. Entretanto, la fiscalía de Bolivia dispuso el allanamiento de las oficinas de las petroleras Andina, filial de Repsol YPF, y de la brasileña Petrobras, ordenando la detención de varios ejecutivos. En medio del escándalo, la Contraloría de Bolivia acusó de irregularidades a Jorge Alvarado, presidente de YPFB y mano derecha de Evo Morales, quién se vio forzado a pedirle la renuncia.

Bolivia se dirige hacia un caos. Se multiplican los conflictos. Militares ingresaron a una estación de bombeo ocupada por pobladores de la localidad de Yacuiba, fronteriza con Argentina, que ocuparon la planta obligando a cerrar las válvulas del gasoducto. Los pobladores fueron desalojados y la empresa Transredes, filial de las británicas Ashmore y Shell, reanudó el envío del fluido a la Argentina.

Ahora, muchos activistas al referirse a las "grandes petroleras" piensan en compañías privadas como Exxon Mobil, Chevron, BP y la Royal Dutch Shell, empresas que han ganado grandes cantidades de dinero. Pero estas empresas privadas son bastante pequeñas comparadas con las estatales que manejan alrededor de 90% del crudo mundial.

De las 20 mayores compañías en términos de reservas de petróleo y gas, 16 son estatales. La saudita ARAMCO, la más grande, tiene más de diez veces las reservas de Exxon, suficiente para mantener al mundo abastecido durante décadas. Pero sólo explotan diez de sus más de 80 yacimientos, por lo que podrían bombear a la tasa actual por 70 años. Además, su territorio no ha sido totalmente explotado. En los países del Golfo sólo se han perforado 2.000 pozos, comparado con los más de un millón en EE.UU.

Las empresas estatales suelen tener demasiados empleados, baja inversión, baja eficiencia y dependen de decisiones políticas, como es el caso de Petróleos de Venezuela, una de las más grandes empresas petroleras estatales, que provee los petrodólares para financiar la tiranía cubana y el proyecto hegemónico de Chávez.

Las empresas estatales que no están limitadas por las cuotas de la OPEP, como Pemex de México y Rosneft de Rusia, pretenden aumentar la producción, pero no lo logran.

En cualquier caso, las empresas estatales producen menos petróleo del que debieran y más caro, según la revista “The Economist”. La forma más fácil de mejorar su desempeño es privatizarlas, empezando por desregular todo el mercado, de manera que la competencia imponga disciplina.

El Cato (Estados Unidos)

 



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