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17/12/2016 | La afición más leal (y la liga de fútbol menos transparente) de América

Sally Palomino

Los equipos argentinos esconden los datos de asistencia a los estadios. En Brasil y Colombia, los campos se llenan. Los mexicanos son los más transparentes

 

¿Cuánta gente va al fútbol en América? ¿Qué equipo lleva más aficionados a su estadio cada jornada? Hace dos semanas, un diario digital argentino defendía que un modesto equipo de provincia superaba a todos los grandes. Talleres, el club de Córdoba, la tierra de Mario Kempes o Pablo Aimar, reunía en su cancha a más seguidores que Boca o River.

La nota leía que los datos de Talleres se basaban en “en las síntesis de cada uno de los partidos”, aunque obviaba la fuente principal ¿De dónde salían las cifras? En cuanto a la estadística de Boca y River, la fuente era un periodista de otro diario.

EL PAÍS se ha acercado a la Asociación de Fútbol Argentino y a los clubes para obtener de primera mano datos sobre el comportamiento de las hinchadas. Ha resultado en vano. No existen datos oficiales sobre la cantidad de aficionados que acuden a La Bombonera cada jornada. O al Estadio Monumental, o a ver a Racing, a San Lorenzo, a Independiente. Es una suma imposible de socios de platea, populares, socios de cancha y de club, entradas sueltas…La ambigüedad es tal que hay ocasiones en que parece que los estadios se llenan más allá de su capacidad.

El caso opuesto es México. En apenas unos días, la liga MX facilitó las cifras totales de espectadores que han acudido a cada estadio durante la última temporada. Las campeonatos de Colombia y Brasil también han provisto datos sin demasiados problemas.

MÉXICO

Los equipos de Monterrey son los que más fanáticos llevaron a sus estadios en el último torneo. Los Rayados y los Tigres tuvieron una asistencia en promedio de 48.374 y 40.607 aficionados, según datos de la Liga MX. Los felinos agotaron todas las localidades para este torneo, mientras que sus rivales vendieron el 94% de las entradas.

El América está en el tercer puesto con 39.193 hinchas por partido, pese a que el estadio Azteca es el más grande del campeonato con 81.702 asientos disponibles. Los dos clubes de Guadalajara, el Atlas y las Chivas, completan los cinco primeros lugares con 34.131 y 33.411 espectadores por juego. Los rojiblancos superaron a los zorros en el total de accesos vendidos, pero jugaron nueve encuentros como locales y sus rivales disputaron sólo ocho.

“Los regiomontanos son los que mejor han adaptado el modelo mercadológico de las ligas deportivas de Estados Unidos, contratan a los mejores jugadores y brindan todos los elementos para ofrecer un espectáculo más allá de un partido de fútbol”, señala Sergio Varela, sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El estadio Bancomer de los Rayados de Monterrey es el más moderno de la Liga. Puede albergar 51.348 aficionados y lo construyeron los mismos arquitectos que diseñaron el estadio da Luz de Lisboa y la próxima casa del Olympique de Lyon. Desde que fue inaugurado el año pasado, para el Apertura 2015, el Monterrey encadena tres temporadas seguidas como el equipo con mejores asistencias de la liga.

Las nóminas de los equipos de Monterrey son también las dos más altas del campeonato, según el portal Transfermarkt. “El fichaje de Pierre Gignac fue una obra de arte de la mercadotecnia, los aficionados cantan canciones sobre él y los niños quieren cortarse el pelo como él”, cuenta el aficionado rayado Marco Seyre, sobre la estrella de su odiado rival.

El sistema de abonos de ambos clubes les ha permitido asegurar buenas entradas durante todo el torneo y ofrece facilidades de pago a los fanáticos. Un abono a ras de cancha en el Estadio BBVA Bancomer, de los Rayados, puede valer desde 3.700 pesos (181 dólares) hasta 11.000 pesos (540 dólares) y los aficionados pagaron entre 350 pesos (18 dólares) y 1.040 dólares (poco más de 50 dólares) para asistir a un juego de liguilla del Monterrey si no eran abonados. Ahora que Tigres está por jugar la final del torneo, las entradas para palcos se cotizan en Internet hasta en 27.000 pesos (1.320 dólares). Por Elias Camhaji

ARGENTINA

Entrar a un estadio de fútbol en Argentina es tan difícil como contratar un plan de salud o gestionar una visa para ir a Estados Unidos. La mayoría de los clubes, en una modalidad que iniciaron River y Boca, tiene reservadas casi todas sus butacas para unos pocos privilegiados que deben cumplir los siguientes requisitos: primero, asociarse al club, con cuotas que oscilan entre 16 y 36 dólares. Luego, en caso de pretender una de las codiciadas butacas de platea, es necesario pagar un abono extra que de los 60 a 1.100 dólares. Si todavía quedan tickets disponibles, entonces sí, se venden al público en forma ordinaria, como cualquier otro bien.

La deuda de los equipos con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) impide conocer en detalle la cantidad de asistentes a los partidos, una información que antes se brindaba a todos los medios. Sin embargo, pueden sacarse algunas conclusiones con la información existente. Si se toma en cuenta la cantidad de tickets vendidos en la liga (el remanente de los abonos), River Plate es el que encabeza el ranking, por lejos, con un promedio de 23.024 entradas cortadas por partido; le sigue Talleres de Córdoba, con 8.381; San Lorenzo, con 4.700; Racing Club, con 3.534 y Belgrano de Córdoba, con 3.132. Cabe recordar que la gran mayoría de los partidos se juegan sin público visitante.

Sin embargo, esas cifras son relativas. En una recorrida por los clubes, EL PAÍS pudo saber que River Plate cuenta con 43.000 abonos denominados “Tu lugar en el Monumental” para las distintas gradas del estadio Monumental, que tiene capacidad para 61.668 personas. Boca reparte las 52.000 butacas de La Bombonera enteramente a sus socios, entre los cuales hay 18.000 abonados a platea. Algo similar ocurre con Rosario Central, donde alojan a 43.000 aficionados y en su rival de ciudad, Newell’s que cuenta con 48.500 socios activos y 13.000 para el estadio. En San Lorenzo hay 6.500 abonos a plateas y el resto de las 50.000 localidades son para los socios; Racing Club cuenta con 62.000 socios, de los cuales 9.200 son abonados a plateas, y un estadio para 50.000 personas que suele llenarse todos los domingos. Su rival de toda la vida, Independiente, terminó de remodelar su estadio en 2009 y habilitó 55.000 localidades, sin embargo, el departamento de prensa no ha querido responder las preguntas de este diario. Belgrano y Talleres, ambos de la ciudad de Córdoba, tienen alrededor de 40.000 socios activos. Por Ramiro Barreiro.

BRASIL

El público que acude a los estadios en el Campeonato Brasileño ha crecido en los últimos cinco años. En 2012 la media de hinchas por partido era de 12.977, y ahora, en 2016, el número saltó para 15.188, 17% de aumento. En 2012, el Corinthians lideró el ranking con una media de 25.222 hinchas por partido, mientras que en 2016 ha alcanzado los 28.336, en el segundo lugar del ranking del campeonato. El Palmeiras, el líder en 2016 con 32.471 hinchas por partido, hace cinco años solo arrastraba a 11.983 personas al estadio. El aumento ha sido del 190%.

El Flamengo, el club con la mayor hinchada de Brasil, contaba con una media de 12.250 personas por partido en 2012, y en 2016 ha cerrado el campeonato con 24.542, un 100% más. El aumento de público se ha producido principalmente en clubes que juegan en estadios que se han construido o reformado en los últimos años, como es el caso del Corinthians y el Palmeiras. Los dos clubes también son los que han cobrado las entradas más caras del Campeonato Brasileño de 2016: un promedio de 53 (15 dólares) y 68 reales (20 dólares) respectivamente.

El tricampeón del mundo, São Paulo, es el tercero en número de hinchas por partido, con un promedio de 22.974, seguido por el Grêmio, con 20.909, y el Internacional, con 20.372. Los tres, sin embargo, tienen tasas de ocupación bajas: un 39%, un 35% y un 40%, respectivamente, ya que juegan en estadios grandes, todos con capacidad para más de 50.000 personas. El Atlético Mineiro, por otra parte, jugó la mayoría de los partidos como local en el pequeño estadio Independencia, con capacidad para tan solo 23.018 espectadores, y también jugó unos pocos partidos en el Mineirão, que puede recibir a casi 62.000 aficionados. El Galo ocupa el sexto lugar en promedio de asistencia, con 20.154, pero el tercero en la tasa de ocupación (60%) gracias a los partidos en el Independência.

Entre los 10 clubes con mayor público en Brasil en 2016, llama la atención la presencia del Fortaleza, que está en la serie C, la tercera división. El club de la capital de Ceará, en la región noreste del país, es el 9º clasificado, con 15.949 aficionados por partido y una tasa de ocupación de un 26% en el estadio Castelão, que tiene capacidad para 63.000 personas. El Fortaleza está tan solo una posición por detrás de Flamengo, el equipo con la mayor hinchada de Brasil. Sin embargo, la falta de títulos importantes en los últimos años ha hecho que los hinchas se alejen del equipo, que es octavo en la clasificación, con solo 18.270 presentes en cada partido. El Bahía, otro club de la región noreste, jugó en la segunda división en 2016 y, aun así, tuvo un promedio de 14.793 espectadores por partido, en el 10º lugar en Brasil. El Santos, de Neymar y Pelé, es tan solo el 15º, con un promedio de 10.558 personas por partido y una ocupación de un 52% en Vila Belmiro. Por Gustavo Moniz

COLOMBIA

Medellín es la patria del fútbol en Colombia. Durante la última temporada, el Atlético Nacional ha llevado de media al estadio a 36.149 aficionados por partido, el 70% de la capacidad del Anastasio Girardot. Le sigue el Deportivo Independiente Medellín. En cada partido como local llegaron de media 33.391 seguidores, el 64% de la capacidad del estadio. Entrar a ver los partidos del primero cuesta entre nueve y 44 dólares. Los precios del segundo oscilan entre 10 y 43 dóalres.

Las colas para entrar a los canchas del país no eran tan frecuentes hasta hace unos años. A excepción de los clásicos o las finales, muchos partidos de la Liga de primera división se disputaban sin el grito de gol en las tribunas. Mucho cemento, graderías vacías. Muchos hinchas, pero poca militancia.

En la década de los ochenta, recordada como el Segundo Dorado, muchos de los mejores futbolistas de Suramérica hacían escala en Colombia antes de llegar al fútbol europeo. América de Cali prácticamente era una selección del continente. Llegó tres veces a la final de la Copa Libertadores. Atlético Nacional, base de la selección de Colombia, llegó a ganar la competición. Ambos equipos hicieron afición por todo el país.

Pero de aquella euforia se pasó al otro extremo. En 1994, después de la eliminación de Colombia del mundial de Estados Unidos y el asesinato de Andrés Escobar, muchos aficionados se alejaron de las canchas. Además, durante esos años comenzaron a organizarse las primeras ‘barras bravas’. Miles de jóvenes adaptaban modelos del sur del continente para llevar su afición al límite. Tanto que provocaron la mayor oleada de violencia dentro y fuera de los estadios. Un fenómeno que generó el mayor exilio de aficionados de los estadios.

Ahora las aficiones vuelven a los estadios, principalmente de la mano de los equipos paisas. Tras Atlético e Independiente, una sorpresa: el Junior. El equipo de Barranquilla atrajo al estadio una media de 20.722 seguidores por partido durante el último campeonato, por encima de los dos equipos de Bogotá, Santa Fe y Millonarios. Ir a ver al Junior cuesta entre seis y 26 dólares; a Santa Fé, entre 13 y 98 dólares y a Millonarios entre 12 y 58. 


El País (Es) (España)

 



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