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19/06/2017 | El 'Gran Hermano' genético de China

Ismael Arana

Pekín recopila datos de ADN de 40 millones de ciudadanos sin seguridad ni privacidad

 

El pasado agosto, un ciudadano chino relataba en la red social Tieba su amarga experiencia al acudir a la comisaría a renovar su documento de identidad. "Me tomaron muestras de sangre y ADN, ¿por qué? Me dijeron que esa son las normas y que si no les dejaba hacerlo, no emitirían mi documento. ¡Ahora incluso el puñetero ADN le pertenece al Partido Comunista chino!", escribió.

Su relato es uno más de las decenas que recogió un informe de Human Rights Watch (HRW) publicado en mayo en el que denunciaba que las autoridades chinas han extraído el ADN de más de 40 millones de personas -que no están condenadas ni son sospechas de haber cometido un crímen- para una base de datos nacional "sin ningún tipo de protección, transparencia o privacidad".

"La extracción de ADN en masa por parte de la poderosa Policía de China sin proteger la privacidad de las personas y sin un sistema judicial independiente es un acto perfecto para generar abusos", aseguró al respecto Sophie Richardson, directora de a organización para el país asiático. "China está expandiendo su sistema orwelliano al nivel genético", añadió.

De acuerdo con la narración de varios de los afectados, la recogida de estos datos se produce en lugares y situaciones aleatorias -un control de carretera, el sitio de trabajo o estudios, en casa- y suelen suceder sin previo aviso ni la presentación de un documento oficial justificativo. En 2015, los agentes llegaron a tomar muestras de ADN en un colegio de la provincia de Shandong a 5.000 estudiantes varones a los que no se dio explicación alguna. Más tarde, la dirección justificó la cooperación del centro con la policía diciendo que los agentes estaban creando una base de datos sobre población inmigrante, una versión que no coincidía con la de los uniformados, que aseguraba que era para resolver casos de robos en el campus.

A principios del año 2000, el Ministerio de Seguridad Pública de China creó una base de datos nacional conocida como "Sistema Forense de Base de Datos de ADN". En 2015, ese registro contaba con unos 44 millones de "entradas de datos diversos" (un 3% de su población), de los cuales 1,5 millones son pruebas físicas vinculadas con escenas de crímenes. Para especialistas en el tema como la fundadora de GeneWatch, Helen Wallace, el problema reside en que China carece de un sistema de protección legal que salvaguarde la privacidad de las personas y evite que su información genética sea mal utilizada, lo que genera dudas sobre el posible uso de estos datos.

En comparación, en otros países como Estados Unidos, donde le FBI mantiene una base con 12,8 millones de perfiles de ADN (un 4% de su población), la recogida de estos datos generalmente se restringe a las personas que han sido arrestadas. Mientras tanto, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos emitió una sentencia en 2008 contra la recogida y registro indefinido de huellas digitales, muestras celulares y perfiles de ADN por violación de la privacidad. Según la sentencia, la toma de estas muestras sólo era admisible en casos de seguridad y prevención de delitos, pero siempre bajo el sistema legal y abierto al escrutinio de los jueces.

Por su parte, las autoridades chinas aseguran que sus registros se utilizan tanto para resolver crímenes como para casos de terrorismo y tráfico de menores o para identificar a vagabundos o cuerpos de heridos o fallecidos. "La extracción de ADN puede ser utilizada legalmente en investigaciones específicas de crímenes, pero solo en un contexto en el que las personas cuenten con una protección de su privacidad", apuntó Richardson. "Hasta que ese sea el caso de China, la extracción de ADN debe parar", exigió.

Organizaciones como la suya o la Sociedad Europea de Genética Humana también han mostrado su preocupación sobre el hecho de que los agentes se han centrado en la recolección de ADN de varios grupos "vulnerables" como inmigrantes, disidentes y miembros de la minoría musulmana uigur, que habitan mayormente en la conflictiva región de Xinjiang, donde la población ha visto restringidos sus derechos en los últimos tiempos en nombre de la lucha contra el terrorismo.

Allí, hace un mes, la Policía confirmó a la agencia AP que estaba en vías de adquirir equipamiento para analizar muestras de ADN por valor de 7,7millones de euros. Según el biólogo computacional de la Universidad de Lovaina, Yves Moreau, este nuevo equipo podría perfilar hasta 10.000 muestras de ADN al día si se utiliza a pleno rendimiento, lo que plantea una "preocupación legítima de que las autoridades chinas estén planeando lograr un perfil de ADN de una parte o de toda la población uigur de la región".

"Xijiang ya es una región opresiva con un alto nivel de vigilancia", comentó también sobre el tema la investigadora de HRW, Maya Wong. "Recoger aún más información de manera masiva sin que esté relacionado con una investigación criminal abre la puerta para un nivel aún mayor de vigilancia y control".

El Mundo (España)

 



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