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24/03/2018 | Antes de Trump, el Brexit: cómo Cambridge Analytica logró sacar a Reino Unido de la UE

Celia Maza

El escándalo plantea cada vez más preguntas sobre cómo ciertas figuras utilizan a su antojo la democracia. Antes de Trump, la firma había logrado otro éxito sin precedentes: el triunfo del Brexit.

 

“Esto no es una consultora política. No es una empresa normal, de ninguna manera. Es el producto de un multimillonario que invierte grandes sumas de dinero para construir su propio laboratorio de ciencias experimentales, para probar lo que funciona, para encontrar pequeñas astillas de influencia que puedan cambiar unas elecciones. Robert Mercer es uno de los hombres más inteligentes del mundo. No va a invertir 15 millones de dólares en tonterías”. Estas declaraciones son de un extrabajador de Cambridge Analytica que ya el año pasado advertía a Carole Cadwalladr sobre la empresa que acapara ahora la atención a ambos lados del Atlántico.

La prestigiosa periodista de 'The Guardian' y su dominical, 'The Observer', comenzó a finales de 2016 una investigación que ha acabado desenmascarando la mayor filtración de datos personales de Facebook, utilizados para apoyar la campaña presidencial de Donald Trump.

Los expertos aseguran que analizando todos los 'Likes' que dejamos en redes sociales, determinados programas informáticos pueden conocer a un individuo mejor que su propia pareja. Por lo que, de la misma manera que nos llega legalmente publicidad “personalizada”, nos pueden llegar mensajes o imágenes que determinen nuestro voto.

Mark Zuckerberg ha sido ahora citado en Westminster y en el Parlamento Europeo para que explique el “fallo catastrófico” en la protección de datos. Mientras, Alexander Nix ha sido cesado de su puesto como consejero delegado de Cambridge Analytica.

Pero Robert Mercer, el hombre que, según uno de sus exempleados, “invierte grandes sumas de dinero para construir su propio laboratorio de ciencias experimentales” no ha sufrido, de momento, ninguna repercusión. Y esta es la clave, porque todo el escándalo plantea cada vez más preguntas sobre cómo, supuestamente, millonarios poderosos están utilizando a su antojo la democracia no sólo de la primera potencia mundial, sino también la del Reino Unido. Antes del triunfo de Trump, Cambridge Analytica ya logró otro éxito sin precedentes: el triunfo del Brexit. Una cosa está clara: quien tiene ahora los datos, tiene el poder.

Queridos lectores, este artículo es extenso y cargado de nombres. Pero cada palabra era necesaria para explicar hasta qué punto estamos siendo manipulados. Todos. Les invito a que se queden hasta el final.

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Quién es quién en la trama

Robert Mercer: millonario americano, dueño de Breitbart, Cambridge Analytica.

Steve Bannon: ex asesor de Trump, director Breirbart, ex vicepresidente de Cambridge Analytica.

Alexander Nix: director ejecutivo SCL Group y hasta esta semana ex director ejecutivo de Cambridge Analytica.

Nigel Farage: antiguo líder del UKIP.

Boris Johnson: actual ministro de Exteriores y figura clave en Vote Leave.

Vote Leave: campaña oficial por la salida de la UE.

Aaron Banks:co fundador de Leave EU.

Leave EU: campaña no oficial por la salida de la UE.

Veterans for Britain: campaña no oficial por la salida de la UE.

BeLeave: campaña no oficial por la salida de la UE.

DUP: Partido Unionista Democrático.

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Comencemos hablando de Mercer. Sus apariciones públicas son casi inexistentes. Pero hace tiempo, este millonario comenzó a interesase por los medios de comunicación. En 2007, invirtió 10 millones de dólares para la creación de Breitbart, un portal cuyo objetivo era convertirse en el “Huffington Post de la derecha”. Puso como director a su socio Steve Bannon, el mismo que acabó convirtiéndose en asesor de Trump y luego saliendo por la puerta de atrás de la Casa Blanca. En poco tiempo, se convirtió en el 29º portal más popular de América con 2.000 millones de páginas vistas por año, en el más grande de Facebook y el más influyente de Twitter.

Fue tal el éxito que, en 2014, Bannon decidió abrir 'Breitbart London', desde donde se empezó a apoyar a Nigel Farage, por aquel entonces líder del UKIP, y, coincidencias de la vida, gran amigo de Mercer y Bannon.

El líder euroescéptico -alma del triunfo del Brexit- se presentaba por aquel entonces como político “antiestablishment”, amigo del pueblo, cercano, charlatán y siempre dispuesto a tomar una cerveza en el pub, donde le agradaba posar ante los fotógrafos. Pero en el fondo, Farage siempre ha pertenecido a una exclusiva élite donde se mueven al mismo ritmo dinero y poder.

El Brexit: la obsesión de Bannon

La cuestión es que el Reino Unido siempre fue una obsesión para Bannon, un escenario clave como parte de su estrategia para cambiar el mundo. Otro exempleado de Cambridge Analytica contó a la periodista británica, en condición de anonimato, que “Bannon creía que, para cambiar la política, primero debes cambiar la cultura. Y el Reino Unido fue clave para eso. Pensaba que, cualquier paso que diera el Reino Unido, se seguiría en Estados Unidos. La idea del Brexit fue enormemente importante para él”.

Pero, antes de que se abriera' Breibart London', Mercer había puesto ya su atención en una empresa británica llamada SCL Group, cuyo director era Alexander Nix, educado en el elitista colegio de Eton, donde están internos príncipes e hijos de millonarios de todo el mundo.

Tras unos exitosos inicios en publicidad, SCL Group acabó centrándose en proporcionar datos, análisis y estrategias a gobiernos y organizaciones militares de todo el mundo. Según su propia web, en los últimos 25 años, han trabajado en más de 60 países.

Lo que no especifican es su punto fuerte: el llamado “Psyops”, en otras palabras, “guerra psicológica”. Tal y como explicó a 'The Guardian' uno de sus extrabajadores, “se trata de utilizar los mismos métodos que emplean los militares para cambiar el sentimiento de las masas y aplicarlo en procesos electorales”.

Pero, ¿cómo se consigue esto? Obteniendo primero datos y proporcionando luego mensajes individualizados creados a partir de los gustos y fobias de cada individuo. Los psicólogos de la Universidad de Cambridge habían recopilado antes legalmente datos de Facebook para investigaciones académicas y publicaron trabajos pioneros que determinaban los rasgos de personalidad, preferencias políticas, sexuales y muchos más aspectos analizando las temáticas y personajes que el individuo daba 'Like' (me gusta).

Facebook se convirtió, por tanto, en la principal fuente de datos para SCL Group. Aunque la compañía también compraba legalmente bases de datos de consumidores de todo tipo, desde suscripciones a revistas, hasta viajes en avión… El objetivo era capturar cada aspecto del entorno de cada votante.

Encontrar a los votantes “persuasivos” es clave para cualquier campaña y con su gran base de datos, por ejemplo, en el caso del Brexit, determinadas fotos de inmigrantes presentadas de determinada manera podían conseguir efectos decisivos. La clave es encontrar factores desencadenantes emocionales para cada votante de manera individual. El gran problema es que, en cualquier cita con las urnas, si el votante no sabe con claridad de dónde viene cada información, no se puede hablar de democracia.

En 2013, fue la primera vez que SCL Group llevó a cabo un proyecto en Trinidad utilizando este complejo sistema informático de recopilación de datos. Por cierto, que en este proyecto ya estaba involucrado el psicólogo de Cambridge Aleksandr Kogan, quien asegura ahora no tener constancia de que los datos que recopiló de Facebook para un programa académico fueron luego utilizados para la campaña de Trump.

La universidad de Cambridge (que a pesar de su nombre no tiene ningún vínculo con la consultora de datos) fue ya advertida en 2015 del comportamiento de Kogan. Asegura que está investigando todo pero, de momento, no ha suspendido al académico.

Cuando Mercer descubre todo aquello crea en 2013 Cambridge Analytica, una especie de filial americana de SCL Group, para poder trabajar en la política de EEUU. Pone como vicepresidente a Bannon (quien abandona el cargo en 2016). Las dos compañías están completamente conectadas. Con el escándalo, Alexander Nix ha sido cesado como consejero delegado de Cambridge Analytica, pero nadie sabe cómo afecta esto a su puesto como consejero delegado de SCL Group.

Cuando llega la campaña del referéndum del Brexit en junio de 2016, “Vote Leave” (la campaña oficial para salir de la UE capitaneada por el actual ministro de Exteriores, Boris Johnson) se gasta 3,9 millones de libras -más de la mitad de su presupuesto oficial de 7 millones de libras- en los servicios de una empresa llamada AggregateIQ.

Otros grupos que también piden el voto por la salida del bloque - “BeLeave”, “Veterans for Britain” y el partido político de los unionistas norilandeses DUP- también destinan a la misma empresa 757.750 libras. Por cierto, utilizan dinero que les ha donado previamente “Vote Leave”. La “coordinación” entre campañas está prohibida por la ley electoral del Reino Unido, a menos que se declare conjuntamente el gasto. Pero no fue así. Esta es una cuestión que actualmente se está investigando.

La gran pregunta: ¿De dónde sale AggregateIQ? y, ante todo, ¿por qué nadie escucha hablar de la empresa en la que confían todas las campañas euroescépticas? AggregateIQ es una pequeña empresa canadiense con una oficina en Victoria, la capital de la provincia canadiense de Columbia Británica.

Su dirección y su teléfono corresponden a SCL Canadá, la filial canadiense de SCL Group. Curiosamente, esta referencia ha desaparecido de Internet. Pero, según 'The Guardian', AggregateIQ trabaja para SCL Group y ya en 2013 fue la responsable de desarrollar el software en su misión en Trinidad.

Cuando la periodista Carole Cadwalladr preguntó a David Banks, responsable de comunicación de “Veterans for Britain” por qué contrataron a AggregateIQ, éste respondió: “Ellos fueron los que se acercaron a nosotros. Estaban haciendo cosas que ninguna de las compañías del Reino Unido podía ofrecer. Tenían unas tecnologías que aún no habían llegado al Reino Unido. Habían encontrado una forma de acercarse a las personas en función de los puntos de vista del comportamiento. Ellos fueron los que se acercaron a nosotros”.

Tras el triunfo del Brexit, cuando empezaron a salir a la luz algunos comportamientos sospechosos, la Comisión Electoral se puso en contacto con AggregateIQ. Pero la compañía canadiense respondió diciendo que había firmado un acuerdo de confidencialidad y, como estaba fuera de la jurisdicción británica, la investigación terminó ahí.

Pero aún hay más, Mark Gettleson y Thomas Borwick, que trabajaron como consultores para SCL Group y Cambridge Analytica, fueron miembros de “Vote Leave”, la campaña oficial que pedía la salida de la UE. En el caso de Borwick no era un miembro cualquiera, era el responsable de tecnología.

Y ahora centrémonos en Leave.EU. Durante el referéndum, no fue la campaña oficial, pero sí tuvo gran protagonismo debido a que estaba vinculada a Nigel Farage, ¿le recuerdan? El alma mater del Brexit, el amigo íntimo de Mercer.

El que fuera líder del UKIP aseguraba este miércoles que Cambridge Analytica no llegó a trabajar para Leave.EU: “Tuvimos contactos en el arranque de la campaña y comparecimos en un panel juntos. Mi ambición era que todas las facciones pro-Brexit fuéramos bajo un mismo paraguas. Pero entonces se presentó Vote Leave y fue finalmente elegida como la campaña oficial, con derecho a financiación pública”. Según Farage, Leave.EU no llegó a contratar al final los servicios de Cambridge Analytica, a pesar de su estrecha relación con el multimillonario y fundador.

Pero tiremos de hemeroteca. Arron Banks, cofundador de Leave.EU, aseguróen un libro que, en octubre de 2015, su grupo contrató a Cambridge Analytica, descrita entonces como “una compañía que usa big data y psicografía avanzada” para influir en las personas. En noviembre de 2015, Leave.EU asegura en su web que Cambridge Analytica “nos ayudará a mapear al electorado británico, saber en qué creen para permitirnos relacionarnos mejor con los votantes”.

En el mismo mes, la directora de Cambridge Analytica, Brittany Kaiser, participó en una conferencia de prensa de Leave.EU. Aseguró que su organización estaría “llevando a cabo una investigación a gran escala de la nación para comprender realmente por qué las personas están interesadas en permanecer dentro o fuera de la UE”.

En febrero de 2016, el entonces director ejecutivo de Cambridge Analytica, Alexander Nix, escribió en la revista 'Campaign' que su compañía estaba trabajando para Leave.EU. “Ya hemos ayudado a sobrealimentar la campaña de medios sociales de Leave.EU asegurando que los mensajes correctos lleguen a los votantes correctos”, matizó.

El director de comunicaciones de Leave.EU, Andy Wigmore, también aseguró en Twitter el año pasado que su grupo había usado la compañía. “Deberías usar Cambridge Analytics. Os lo recomiendo mucho”, escribió.

Pero ahora los discursos han cambiado. Banks, co fundador de Leave.EU, asegura ahora que Cambridge Analytica intentó trabajar con ellos, pero que, en última instancia, nunca se hizo ni hubo ningún pago, porque Leave.EU no ganó la designación como la campaña oficial.

Cuando la agencia 'Reuters' le preguntó si Leave.EU pagó o aceptó servicios de Cambridge Analytica, Banks contestó: “Sin beneficios en especie, sin datos, sin nada”. Y respecto a la referencia en su libro de que la consultora había sido “contratada”, señala ahora que se refería a la “intención” de trabajar con ellos.

Por su parte, Nix, que esta semana ha sido destituido de su cargo como director ejecutivo de Cambridge Analytica, compareció el pasado 27 de febrero ante el Comité Parlamentario de Medios digitales, Cultura y Deportes, que actualmente investiga hasta qué punto la propagación de noticias falsas ha podido interferir en procesos electorales.

Nix aseguró que su artículo en la revista 'Campaign' fue un error “redactado por un consultor de relaciones públicas demasiado entusiasta”. Negó en todo momento que se proporcionaran servicios a Leave.EU. “No realizamos ningún trabajo remunerado o no remunerado, no tuvimos una relación formal con Leave.EU, no trabajamos en el referéndum de la UE con esa organización o cualquier otra organización”, añadió.

Pero, mientras comparecía, sus argumentos eran cuestionados por el propio Banks en Twitter, donde aseguró que Cambridge Analytica apareció como “socio estratégico” en el documento que Leave.EU presentó cuando intentaba convertirse en la campaña oficial: “Nix y Cambridge Analytica son mentirosos compulsivos”.

¿A qué están jugando? ¿Por qué existe tanto interés por parte de Farage para desvincular a su amigo Mercer de la campaña Leave.EU?

El presidente del Comité Parlamentario de Medios digitales, Cultura y Deportes, el conservador Damian Collins, ha enviado una carta al fundador de Facebook para que de cuenta del “fallo catastrófico” en la protección de datos.

En paralelo a esas investigaciones, el organismo que supervisa la protección de datos en el Reino Unido, la Oficina del Comisionado de Información ha iniciado sus propias averiguaciones sobre Cambridge Analytica. La responsable de este organismo, Elizabeth Denham, no tiene capacidad para imponer sanciones o para obligar a los investigados a responder a sus requerimientos, por lo que ha avanzado que pedirá una orden judicial para registrar los ordenadores de la compañía que, dicho sea de paso, tiene entre sus accionistas a importantes donantes del Partido Conservador y también a Lord Marland, que acabó siendo en 2010 secretario de Estado con el anterior gobierno de David Cameron.

Downing Street señaló este miércoles que Cambridge Analytica se había acercado al Partido Conservador con el anterior Ejecutivo para ofrecerse a trabajar con ellos, pero la oferta había sido rechazada.

En definitiva, muchas cuestiones abiertas y, de momento, ninguna investigación a Mercer. Y mientras tanto, millones de personas cada día dejando datos y datos en sus redes sociales.

El Confidencial (España)

 



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