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07/07/2018 | India, donde los bulos acaban en linchamientos

Victor M. Olazabal

Cinco muertos en India por un bulo de WhatsApp

 

"No permita que sus hijos salgan solos de casa. Más de 52 niños han sido secuestrados en el distrito y la policía está ocultando nuestras denuncias". En los últimos meses circulan en India mensajes como éste a través de WhatsApp. Vuelan de conversación en conversación, de grupo en grupo, y en los peores casos han desembocado en linchamientos a manos de quienes aplican su propia justicia contra inocentes convertidos en sospechosos gracias a un bulo.

Las agresiones colectivas originadas por rumores de supuestos raptos de niños han dejado al menos 14 muertos desde mayo en diez estados indios. Las últimas víctimas mortales fueron los miembros de una comunidad nómada que se vieron asaltados por una multitud que les golpeó hasta la muerte al creer que estaban intentando llevarse a una niña. Sólo hablaban con ella.

Estas reacciones iracundas son en parte fruto del miedo creado con mensajes, imágenes y grabaciones falsas. En algunos lugares se han llegado a crear patrullas vecinales que buscan sospechosos durante la noche.

En uno de los vÍdeos más difundidos se ve a un niño siendo secuestrado en plena calle por dos hombres en moto. En realidad, la escena ni siquiera tiene lugar en India; se trata de una campaña de seguridad infantil en Pakistán. Lo que sucede es que en el bulo que corre por WhatsApp se omite el final de la grabación, donde se muestra cómo los motoristas devuelven al niño y denuncian la facilidad para secuestrar menores.

Los episodios violentos han obligado a la policía de cada estado a iniciar campañas para concienciar a la gente sobre el peligro de los mensajes falsos, ya sea megáfono en mano o puerta por puerta. El pánico es tal que algunos trabajadores de estas campañas han sido atacados por vecinos desconfiados.

"WhatsApp ha normalizado las noticias falsas"

Las autoridades saben que la labor de sensibilización será larga y complicada. Además se encuentran en una situación paradójica: deben convencer a una población digitalmente primeriza de la falsedad de los bulos, a pesar de que estos aborden un problema real, ya que el tráfico de niños en India es una lacra extendida contra la que se lleva décadas luchando. Por eso los activistas alertan del daño que pueden causar los falsos rumores a tantos años de concienciación. Recientemente en Kerala las autoridades sanitarias vivieron un reto similar a raíz del brote del virus Nipah, que provocó 15 muertos y que sirvió para propagar mentiras sobre las causas de contagio y la gravedad de la situación. Con cada clic al botón de 'enviar' iba adherida una dosis de pánico.

"WhatsApp ha normalizado las noticias falsas, ha radicalizado la sociedad india y, en algunos casos, ha provocado disturbios", afirma a este diario Samar Halarnkar, director de IndiaSpend, un reconocido medio digital de periodismo de datos. En la red de mensajería se han mostrado "horrorizados" por los linchamientos y afirman que actuarán "rápidamente" contra los contenidos falsos. Pero a diferencia de Facebook, donde el rastreo de usuarios que violen sus normas es fácil, en la aplicación del doble check es complicado controlar su uso indebido o el origen de la propagación de información falsa.

Halarnkar ha seguido muy de cerca el papel de WhatsApp en la arena política india, un terreno fértil para los engaños. En un país que vive enredado en elecciones locales y que se prepara para las generales del año que viene, los candidatos saben que la batalla ya no se libra en la calle, sino en la red. En los recientes comicios del estado de Karnataka, los dos principales partidos reconocieron que tenían más de 20.000 grupos de WhatsApp activos para poder hacer llegar su mensaje a millones de seguidores de forma instantánea. El problema, aseguran los críticos, es que gran parte de esa propaganda contiene un discurso incendiario que está basado en falsedades sobre sus oponentes y que ha servido para avivar las tensiones entre comunidades.

"En el periodo previo a las elecciones en India del próximo año estamos intensificando nuestros esfuerzos educativos para que la gente conozca nuestras características de seguridad, así como la forma de detectar noticias falsas y bulos", señaló WhatsApp en un comunicado citado por The Washington Post.

"El uso que se hace de WhatsApp es un desafío porque las personas a menudo toman decisiones sobre qué partido apoyar basándose en noticias que pueden ser falsas o que se difunden deliberadamente en WhatsApp para reforzar sus prejuicios más profundos", afirma Halarnkar, que ha estudiado el proceso de digitalización de la India. "Aquí se usa ampliamente para radicalizar a las personas, el discurso del odio está desenfrenado".

Más de 200 millones de usuarios

Este no es un reto exclusivo de la India. En países de la zona, como Sri Lanka o Birmania, la difusión de noticias falsas ha provocado estallidos de violencia religiosa. Del mismo modo que WhatsApp se ha tenido que enfrentar a diversos problemas en otros lugares como Brasil o Indonesia. Lo que nos obliga a mirar a India es su magnitud: es el mayor mercado de WhatsApp con más de 200 millones de usuarios, a pesar de que la educación digital es todavía muy incipiente. Sus usuarios se han triplicado en el último lustro, gracias en parte a que los teléfonos inteligentes cada vez están en más manos y a que los precios de los datos se han desplomado en la guerra entre compañías.

Su uso diario es tan masivo que Google acabó descubriendo que el tráfico de datos se disparaba globalmente cada mañana debido a las imágenes cariñosas que se envían los indios para darse los buenos días. La acumulación masiva de estos archivos hace que uno de cada tres usuarios en India se quede sin espacio en el móvil cada día (en Estados Unidos es uno de cada diez).

La población india está desarrollando también numerosas iniciativas en esta red social. Médicos de la India rural que piden asesoramiento en tiempo real a otros colegas a través de la aplicación, mujeres de Delhi que viajan en transporte público y que tienen la posibilidad de enviar a un grupo de WhatsApp creado por la policía fotos del vehículo para disuadir a posibles agresores sexuales o ciudadanos de Kerala que en otro grupo pueden presentar denuncias (si adjuntan pruebas) contra funcionarios corruptos.

Incluso en realidades tan crudas como la de Cachemira, un territorio militarizado, los activistas afirman que el conflicto vive un cambio radical gracias a las redes sociales. Ahora, a través de WhatsApp, Facebook o Twitter, se hacen virales los vídeos que muestran los abusos de las tropas indias con la población civil. "Los jóvenes luchan usando la tecnología y las redes. Hace diez años no teníamos esa capacidad de exposición, pero ahora, si ocurre cualquier incident,e se puede dar a conocer en todo el mundo en cuestión de segundos porque se difunde en la red", nos dice Abdul Qadeer, líder de la organización Voice of Victims.

Las autoridades indias saben que el impacto de esas pruebas virales es demoledor, por eso bloquean el acceso a las redes durante largos periodos. Un mero obstáculo que las nuevas generaciones se saltan sin complicaciones.

El Mundo (España)

 



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