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14/09/2018 | Europa - La decisión contra Hungría divide a las familias políticas de la Eurocámara

Enrique Serbeto

El Parlamento Europeo denuncia por mayoría la violación de derechos democráticos en ese país.

 

El Parlamento Europeo aprobó ayer por 448 votos a favor y 197 en contra, un informe en el que se pide que se ponga en marcha el procedimiento sancionador contra Hungría previsto en el artículo 7 por violación grave de los principios democráticos. Esta es la primera vez que una medida de este tipo se utiliza en la historia de la UE a iniciativa del Parlamento y supone la profundización de las divisiones entre las distintas familias políticas y geográficas en Europa. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, había advertido ayer, con una vehemencia que probablemente no le ayudó en nada, que este voto no cambiaría su política, considerada como demasiado autoritaria y poco respetuosa con las minorías y ayer sus portavoces indicaron que buscarán fórmulas legales para contestar esta decisión.

La votación sobre Hungría empañó el discurso sobre el estado de la Unión que pronunció el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, probablemente el último de este tipo que dirigirá al Parlamento, en el que pidió precisamente que la UE mantenga su unidad para atraer a los ciudadanos, tradicionalmente reticentes a participar en la política comunitaria. «De aquí a las elecciones europeas debemos demostrar que estamos juntos, norte-sur, este-oeste, y que podemos conseguir una Europa más soberana» dijo. La Comisión no ha querido ser la institución que iniciase el proceso contra las autoridades húngaras, pero Juncker hizo varias menciones a que «el artículo 7 debe ser utilizado cuando los principios europeos estén en peligro» a lo que sumó críticas contra el «nacionalismo malsano» en una alusión a las bases ideológicas de Orban, y de elogio a «un patriotismo ilustrado nacional y europeo, que no se excluyen uno a otro».

El proceso sancionador podría desembocar en la retirada del derecho de voto a Hungría en el Consejo Europeo, aunque este extremo debe ser aprobado por los demás países miembros, en un primer momento por cuatro quintos de los países, lo que quiere decir que Orban necesitaría que le apoyen al menos cuatro gobiernos. El Grupo Popular Europeo, al que Orban pertenece, se dividió en la votación, aunque menos de lo que se preveía. Su líder, Manfred Weber, había dado libertad de voto a los diputados, pero también anunció que él mismo votaría a favor del informe. El resultado deja abierta la posibilidad de que se abra una crisis entre el grupo parlamentario popular y Fidesz, el partido de Orban, que es uno de sus miembros.

«Venganza mezquina»

El Gobierno de Budapest reaccionó diciendo que Hungría dijo que buscaría maneras legales de desafiar el voto que describió como «una venganza mezquina» que se ha producido porque muchos de sus aliados en el partido popular no le han apoyado como en anteriores ocasiones. Orban está en el poder desde 2010 y ha sido el partido más votado con gran diferencia en toda la UE. Sin embargo, sus adversarios le acusan de usar su mayoría parlamentaria para presionar a los tribunales, medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales de modo que algunos consideran que viola los principios democráticos europeos. La gota que ha colmado el vaso ha sido su oposición frontal a la acogida de refugiados procedentes de los países musulmanes, en contra de los acuerdos que había aceptado en el Consejo Europeo. Lo paradójico es que en su discurso de ayer, el propio Juncker le dio la razón en parte al proponer que se aumente en 10.000 agentes el personal de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) precisamente para cerrar las fronteras exteriores de la UE a la inmigración y al mismo tiempo abrir los canales ordinarios para recibir trabajadores cualificados que el mercado europeo necesita.

El ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto, denunció en Budapest que «la decisión se tomó de manera fraudulenta y contraria a las normas pertinentes de los tratados europeos», porque se decidió que las abstenciones no se contarían como votos, lo que ha propiciado que los partidarios de sancionar a Orban alcanzasen más fácilmente los dos tercios necesarios. Es muy posible que este detalle acabe en los tribunales.

Polonia, que está sometida a un procedimiento similar de sanciones, en este caso lanzado por la Comisión desde 2017, será el principal aliado de Orban en esta batalla, aunque no son los únicos. Rumanía se discutirá en el siguiente pleno del Parlamento y la autora del informe, la ecologista holandesa Judith Sargentini ha mencionado también a Eslovaquia y Malta como países que pueden estar en una situación crítica en este sentido. Según Sargentini, «el Gobierno de Viktor Orban ha encabezado la violación de los valores europeos silenciando a los medios independientes, reemplazando a los jueces críticos. Las personas cercanas al gobierno se han estado enriqueciendo a expensas de los contribuyentes húngaros y europeos. Los húngaros merecen algo mejor» a pesar de que reiteradamente, elección tras elección y con una mayoría aplastante, le otorgan una confianza clarísima a Fidesz, el partido de Orban.

ABC (España)

 



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