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18/10/2018 | Opinión - Cuando los robots nos alcancen (I)

Manuel Ajenjo

Entre los oficios que tienen 98% de posibilidades de desaparecer están el de los árbitros deportivos, cuyas decisiones serán reemplazadas por drones y videos retroactivos de jugadas dudosas que las máquinas pueden juzgar con mayor precisión y objetividad. (En caso de que con una decisión perjudiquen a un equipo, las mentadas de madre de la porra serán asumidas por los fabricantes del dictaminador robótico).

 

Hace algunas semanas, el 13 de septiembre del presente año para decirlo con precisión, el periodista Enrique Campos Suárez, publicó en El Economista, una columna a la que tituló Cuando un robot haga mi trabajo. De lo escrito por Enrique me impactó saber que un estudio de la firma McKinsey, señaló que dentro de poco más de una década una tercera parte de los trabajadores estadounidenses habrán perdido su empleo frente a un robot. Y en todo el mundo, unos 600 millones de personas habrán perdido su chamba por el desplazamiento de una máquina.

Por aquellos días comenzó a venderse en librerías la publicación del periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer, titulada ¡Sálvese quien pueda! —El futuro del trabajo en la era de la automatización—. En el prólogo, el autor cuenta que su libro comenzó a gestarse a partir de la lectura de un estudio de la Universidad de Oxford en el que se pronosticó que en los próximos 15 o 20 años, el 47% de los empleos en Estados Unidos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras.

Lo anterior no es una buena noticia para México, y no precisamente porque al ser sustituidos por robots una multitud de estadounidenses vaya a pretender cruzar su frontera sur en busca de oportunidades de trabajo —mojados al revés—. No. Durante la presentación de su libro el autor declaró para la agencia EFE: “Esto (el desplazamiento de los humanos por robots) le va a pegar mucho más fuerte a los países emergentes que a los ricos, y sobre todo a los latinoamericanos porque los primeros trabajadores que van a reemplazar los robots son los de las fábricas manufactureras”.

Es imposible tratar de resumir en una columna como la que usted lee lo publicado en un libro de 347 páginas. (Sobre todo cuando sólo se han leído 77 de ellas).

Ya en los albores del siglo XXI hemos vivido en nuestro país la instalación de los cajeros automáticos que cobran en los estacionamientos; la compra de boletos de avión, libros y muchas cosas más a través del internet. El registro de un pasajero por medio de una computadora para viajar por determinada aerolínea.

Los pronósticos escritos por Oppenheimer, después de entrevistarse con Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, autores del estudio que dio origen a su libro, son insólitos. Según el par de estudiosos consultados, por medio de un algoritmo llegaron a establecer un ranking —tabla de posiciones— que comienza con los empleos que tiene un 99% de posibilidades de ser reemplazados por robots, drones, vehículos que se manejan solos y otras máquinas inteligentes. En esta categoría se encuentran los vendedores de seguros; los auditores de cuentas; los bibliotecarios; los agentes aduaneros y los vendedores que ofrecen productos por teléfono, los cuales ya han sido desplazados por robots en muchos países. Un solo robot hace tres turnos de 24 horas sin quejarse del tiempo de trabajo, ni desalentarse por las groserías o negativas de los posibles clientes.

Entre los oficios que tienen 98% de posibilidades de desaparecer están el de los árbitros deportivos, cuyas decisiones serán reemplazadas por drones y videos retroactivos de jugadas dudosas que las máquinas pueden juzgar con mayor precisión y objetividad. (En caso de que con una decisión perjudiquen a un equipo, las mentadas de madre de la porra serán asumidas por los fabricantes del dictaminador robótico).

Con el 97% de posibilidades de desaparecer están las operadoras telefónicas y los vendedores en las tiendas que ya están siendo sustituidos por robots de aspecto humano. En ese mismo rango están los agentes de bienes raíces, los agentes de viajes y —¡sorpréndase!— los meseros. Ya en algunos restaurantes de comida rápida de Estados Unidos es habitual ordenar los platillos en una tableta pegada a la pared y también así pedir la cuenta. Entre los trabajos con el 96% de riesgo de desaparición están los cocineros, que ya están siendo suplidos por brazos robóticos (y por bocas escupidoras en los platillos de los clientes regañones o quejosos). Con ese mismo porcentaje de probabilidades de ser sustituidos están los guías de turismo, los técnicos dentales, los técnicos farmacéuticos, los asistentes de abogados, los contadores. También los taxistas, mensajeros y camioneros que serán relevados por vehículos que se manejan solos. (En México los microbuses de relevo tendrán que llevar una grabación que no pare de repetir la frase: “Súbanle, súbanle, atrás hay lugares”).

En su libro don Andrés consigna lo manifestado por el director global de banca al consumidor e hipotecas de Citi Group, Jonathan Larse: “El costo de las sucursales y sus empleados constituye 65%de los costos básicos de la banca al consumidor de los grandes bancos, y una buena parte de estos costos pueden eliminarse mediante la automatización”. ¿Para qué mantener una red de sucursales con cajeros para recibir y cambiar billetes si las transacciones se están automatizando y cada vez menos gente usa dinero en efectivo? Se preguntan los directivos bancarios.

Según Oppenheimer algunos países como Dinamarca están contemplando eliminar por completo el efectivo. Pone un ejemplo: “En algunos países del norte de Europa muchos indigentes piden limosnas vía electrónica: como saben que la gente ya no lleva efectivo, piden transferencias a sus teléfonos celulares: ‘¿Me podría transferir unos centavos, por favor’, imploran”.

elprivilegiodeopinar@eleconomista.com.mx

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.


El Economista (México)

 



 
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