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04/12/2018 | Opinión - ¿Quién será el mejor amigo de Estados Unidos después del Brexit?

Michael Birnbaum

Durante décadas, el Reino Unido fue el aliado óptimo de EEUU dentro de la Unión Europea.

 

A medida que Gran Bretaña continúa ultimando los pies de página del acuerdo de su divorcio con la Unión Europea (UE), los estadounidenses ya están sintiendo las consecuencias: un representante que en alguna ocasión fue indispensable en Europa ya no tiene poder que pueda ejercer en nombre de Washington.

La salida de Gran Bretaña de la UE forzará un amplio realineamiento de Europa y probablemente pondrá en juego una serie de problemas, desde las sanciones a Rusia hasta el libre comercio y la estrategia militar, que son fundamentales para Estados Unidos.

“Haber tenido el Reino Unido (en la UE) nos lo puso fácil. Estábamos en el teléfono todo el tiempo. Estábamos alineados ideológicamente en casi todos los aspectos”, dijo Anthony Gardner, el embajador de Estados Unidos ante la UE durante la administración del presidente Barack Obama.

Los lazos entre Estados Unidos y Europa se han tensado durante la era del presidente Trump, quien se ha apartado de muchos principios de la política exterior de Estados Unidos para adoptar una estrategia de “ir solo por el mundo”.

Pero en las áreas donde los intereses permanecen alineados, diplomáticos y líderes de ambos lados del Atlántico dicen que a los estadounidenses les resultará más difícil ejercer su voluntad dentro de un bloque de 27 naciones que se encontrará entre los más ricos del mundo.

Los líderes europeos y británicos se reunieron en Bruselas el pasado domingo para avisar a la opinión pública que por fin finalizaron los términos de su separación con Londres. El acuerdo preserva los lazos cercanos entre Gran Bretaña y los Estados Unidos en el área de seguridad, una prioridad estadounidense.

A los líderes de Londres y Washington les gusta presumir sobre su relación especial, una serie de vínculos que se nutre de una triple confianza: política, cultural y lingüística, cultivadas desde hace siglos.

Un nuevo amor

La realidad, aseguran analistas y políticos, es que Gran Bretaña fuera de la UE es menos especial.

Algunos países de la UE no esconden su nuevo amor por Estados Unidos: Irlanda compró un gran edificio en Washington para extender su embajada; Polonia prometió construir Fort Trump en suelo polaco; los diplomáticos holandeses se están coqueteando con entusiasmo con los estadounidenses con la misma actitud de los británicos.

“Habrá un vacío”, declaró Stefano Stefanini, exdiplomático italiano que en la actualidad es asesor de seguridad en Bruselas. “A países como el mío, Polonia, entre otros, les gustaría tomar parte del espacio (que dejará Reino Unido). Sin embargo, Italia y Polonia no tienen el mismo tipo de relación que el Reino Unido tiene con los Estados Unidos”.

El divorcio tendrá consecuencias políticas para los británicos.

“Todos los presidentes de Estados Unidos que conozco consideran que nuestra pertenencia a la Unión Europea mejora nuestra importancia estratégica para Estados Unidos”, informó el ex primer ministro conservador John Major durante un discurso en Londres el mes pasado.

“Nuestro valor como aliado de Estados Unidos disminuirá. Nuestros amigos, los estadounidenses, se quiebran la cabeza con el poder. Resulta ser una locura romántica pensar lo contrario. No hay dudas: si el Reino Unido ya no puede servir a los intereses de Estados Unidos en Europa, buscará en otra parte a alguien que pueda hacerlo”, comentó.

Este comentario describe con claridad un ejemplo que contradice un argumento clave de los brexiteers (los que votaron a favor de la salida de Reino Unido de la UE) durante la campaña a favor del sí para el referéndum del 2016 en donde ellos querían romper los lazos con la UE a cambio de tener una relación especial con otros países y un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

¿Trump ha tenido buena relación con May?

Luego vino la elección de Trump, cuya campaña se concentró en publicitar una oleada de sentimientos antiinmigrantes y antiestablishment- que reforzaron el Brexit.

Aunque la primera ministra británica, Theresa May, ha tratado de mantener una buena relación con su homólogo estadounidense, Trump rara vez le ha devuelto el favor: reveló el contenido de una conversación telefónica sobre el Brexit; criticó lo que para él han sido acuerdos comerciales desleales con los europeos, y condenó la relación de Gran Bretaña con Irán.

“Todo el modelo de la UE, que se basa en compromisos, es un anatema para él. Y cuando intentamos intercambiar la misma forma de cooperación con Estados Unidos, él cree que es sólo una trampa o un truco”, dijo Tomas Valasek, exembajador de Eslovaquia ante la OTAN, quien en la actualidad dirige la Fundación Carnegie para la Paz Internacional en Bruselas.

En Bruselas, diplomáticos aseguran que esperan que los Estados Unidos traten de formar coaliciones ad hoc para preservar las prioridades del país de Trump.

¿Quién presionará a Italia y Grecia?

Países de libre comercio, como Dinamarca, Suecia, los Países Bajos e Irlanda, podrían unirse en temas de comercio y datos. En cuanto a las sanciones de la UE contra Rusia, otro foco de atención de Estados Unidos, la canciller alemana Angela Merkel ha sido una patrocinadora clave, pero algunos legisladores a favor de las sanciones advierten que la salida británica les hará perder un aliado clave contra los países del sur de Europa que buscan mejorar las relaciones con el Kremlin ya que no ven a Putin como una amenaza para la UE.

Italia y Grecia no han escondido su cercanía con Moscú.

“Se va a debilitar el enfoque de valores proliberales sobre el caso ruso”, detalló un alto funcionario europeo involucrado en la política de sanciones que habló sobre el tema bajo la condición de anonimato para hablar sobre temas diplomáticos delicados.

En otros temas, es probable que una UE distante de Gran Bretaña tome una nueva ruta que a los estadounidenses seguramente no les gustará.

Un nuevo conflicto estalló este mes después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, el único líder de un país de la UE con suficiente fuerza militar para realizar operaciones en el extranjero por sí solo, habló de su deseo de construir un verdadero ejército europeo, escenario que desde hace años no les gusta a Estados Unidos y Reino Unido, debido a que, de concretarse, varios países dejarían de contribuir a la OTAN.

Macron lo dijo durante la celebración del centenario del armisticio de la Gran Guerra. La reacción de Trump no se hizo esperar a través de Twitter.

Cuando Gran Bretaña era un miembro activo de la Unión Europea vetó tales discusiones. Ahora que los europeos están planeando la vida después del Brexit, Londres ya no tiene voz.

Por lo pronto, los países de la UE llegaron a un acuerdo el pasado domingo en Bruselas. Los 27 palomearon el Brexit y ahora sólo falta esperar a que llegue la última semana de marzo, momento en que el Reino Unido saldrá de manera oficial de la UE.

Una década atrás el proceso europeo parecía irreversible. No lo es. Y lo peor, Estados Unidos pierde a un aliado estratégico.

***Michael Birnbaum / The Washington Post

El Economista (México)

 



 
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