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04/12/2018 | Opinión - Israel busca nuevos mercados en los países musulmanes

León Opalín

La situación geoestratégica del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Baherein, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán, Kuwait y Omán), de diferentes países del Medio Oriente y África principalmente, ha cambiado en el último lustro, este hecho representa una oportunidad para Israel para estrechar lazos políticos, económicos, tecnológicos, culturales y militares, entre otros, para salir del aislamiento que le han impuesto muchas naciones por su política hacia los palestinos.

 

El Primer Ministro de Israel Benjamín Netanyahu, ha expresado la ventaja que representa el creciente número de naciones mayoritariamente musulmanas que reconocen a Israel, con ello puede capitalizar el potencial económico del comercio con los Estados Árabes y el apoyo político que le pueden dar en organismos internacionales como la ONU.

Con la creación del Estado de Israel en 1948 el mundo árabe se opuso a Israel, desde ese año hasta la revolución Iraní en 1979, y la caída de la dinastía Pahlavi en 1979, Israel e Irán mantuvieron relaciones cercanas. Irán fue el segundo país con población mayoritariamente musulmana en reconocer a Israel como una nación soberana después de Turquía. Hoy día, el régimen teocrático de Irán, es acérrimo enemigo de Israel ya auspicia el terrorismo en el mundo, particularmente contra Israel a través de sus aliados principales, Hamas, con sede en la Franja de Gaza, y Hesbolla en Líbano. Los ataques terroristas de estos grupos son una constante en la vida cotidiana de los israelíes; en general Irán con su fundamentalismo extremo y su programa nuclear se ha convertido en la principal amenaza del Medio Oriente.

Por su parte, la relación entre Turquía e Israel fue muy sólida y creciente, particularmente en el ámbito comercial y militar; empero, los vínculos empezaron a deteriorarse tras el ataque de comandos israelíes contra un barco turco en mayo del 2010, cuando navegaba a la Franja de Gaza como parte de la Flotilla de la Libertad, que pretendía “acabar con el asedio israelí impuesto sobre el enclave palestino”; 10 pasajeros turcos murieron en la acción militar. En aquél momento Ankara retiró a su embajador de Tel Aviv; finalmente Israel se vió presionado por el presidente Obama, se disculpó con Turquía (tres años después) y también aceptó pagar una compensación a las familias de los fallecidos en la flotilla.

La radicalización del presidente de Turquía, Erdogan, el creciente apoyo a los terroristas de Hamas y su oposición al traslado de la embajada de EUA de Tel Aviv a Jerusalén, entre otros factores, ha provocado nuevamente serias tensiones en la relación bilateral. Cabe destacar que las Fuerzas Armadas de Turquía suman más de un millón de efectivos, es la segunda mayor fuerza militar de la OTAN después de EUA; no se prevé un futuro enfrentamiento directo entre Turquía e Israel, empero, un creciente apoyo de Turquía a los enemigos de Israel.

Los acuerdos de Paz entre Israel y sus vecinos, Egipto y Jordania, con poblaciones mayoritariamente musulmanas, es quizá el acontecimiento más relevante en el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y los países árabes, que aunque inicialmente causó rechazo de su población, con el tiempo se han limado asperezas por los vínculos mutuos de seguridad frente a los intereses hegemónicos de Irán y Turquía en el Medio Oriente y por el interés común para combatir el terrorismo que azota a la región.

El Tratado de Paz egipcio-israelí se firmó en Washington D.C. el 26 de marzo de 1979 mismo que marcó el término de 30 años de hostilidades y 5 guerras, se signó después de la histórica visita del presidente egipcio Anuar el Sadat a Jerusalén en 1977. El Presidente Sadat fue asesinado en el Cairo el 7 de octubre de 1981. El Tratado de Paz fue interpretado por parte del Ejército Egipcio y por círculos radicales árabes como una traición.

En este contexto, se firmó también un Tratado de Paz entre Israel y el Reino Hachemita de Jordania el 26 de octubre de 1994, con lo cual se inició la normalización de sus relaciones, resolviéndose sus disputas territoriales, iniciadas en la Guerra árabe-israelí de 1948 y agravadas en la Guerra de los Seis Días.

El Tratado comprende seis puntos principales que se refieren a la demarcación de la frontera, asuntos referentes a los recursos hídricos, a la seguridad, a la libertad de movimiento, a los lugares de significado histórico, (como la Mezquita de Al Aqsa ubicada en el Monte del Templo en Jerusalén en donde Jordania tiene una función de custodia de este santuario) y los refugiados y personas desplazadas. El Tratado de Paz se refiere no solo al fin de la guerra, sino al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas, incluyendo el nombramiento de embajadores y el establecimiento de embajadas.

Las relaciones entre Jordania e Israel han enfrentado momentos críticos, referidos en primer término al incidente en el que un guardia israelí mato a tres jordanos, después de ser atacado en el complejo de la embajada en Amman y se permitió al guardia abandonar el país el mismo día del incidente junto con todo el personal de la legación bajo el principio de que gozaba de inmunidad diplomática; Jordania exigió que el guardia debió de ser juzgado en Israel.

Por otro lado, Jordania ha acusado sistemáticamente a Israel de ignorar las disposiciones del Tratado de Paz de “no seguir adelante para judaizar Jerusalén Este y dar la espalda a la solución de dos estados”. Después del incidente de la embajada el gobierno de Israel pidió disculpas por él mismo y también en el mismo texto por el asesinato del juez jordano Raed Zuaiter en la ciudad de Nablus en Cisjordania en el 2004. Asimismo, Israel se comprometió a indemnizar a las familias de los jordanos fallecidos en la Embajada de Israel en Amman. Las actividades de la embajada israelí ya se reanudaron. Aparentemente los intereses económicos y de Seguridad de Jordania sopesaron más que los políticos.

Sin embargo, los conflictos entre Jordania e Israel no cesan. En octubre pasado el Rey Abdallá II de Jordania anunció su intención de anular dos anexos del Tratado bilateral firmado en 1994 relacionados con el arrendamiento de dos zonas territoriales a Israel; lo que supondrá que Naharim y Zufar pasarán al control absoluto jordano a partir del próximo año.

Israel abrió los dos territorios durante 25 años para el acceso a turistas y uso de agricultores de las tierras en la zona de Araba, cerca del lago Tiberiades. Benjamin Netanyahu indicó “que entraremos en negociaciones con Jordania”.

En medios israelíes se especula que si la decisión del Rey de Jordania es resultado de la presión interna, o también un mensaje a Netanyahu para otros asuntos vinculados con la relación económica bilateral o el conflicto israelí palestino. Se considera que la alianza entre Jordania e Israel está más allá de los anexos.

En el entorno de las relaciones de Israel con el mundo árabe se centra en este momento en la relación tácita existente de manera cada vez menos encubierta entre Israel y Arabia Saudita. Arabia Saudita no reconoce a Israel como Estado y no tienen relaciones diplomáticas. Sin embargo, está avanzando una alianza contra un enemigo común: Irán. Desde hace tiempo funcionarios sauditas e israelíes han cooperado de manera encubierta en asuntos de seguridad. Además israelíes y sauditas a menudo se han encontrado en foros académicos y políticos. Arabia Saudita autorizó a India que sus aeronaves comerciales crucen por su territorio rumbo a Israel. Desde el 2005 los sauditas anunciaron el fin de la prohibición de la compra de bienes y servicios de terceros, entre ellos los israelíes, en virtud de que Arabia Saudita se hizo miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que en teoría establece que sus miembros no pueden aplicar restricciones comerciales a otras naciones.

Cabe destacar que el gobierno de Arabia Saudita ha iniciado una sigilosa campaña mediática en el Reino para preparar a sus ciudadanos, tradicionalmente hostiles a Israel, para que lo acepten. En este ámbito Israel ha establecido canales oficiales de comunicación específicos con Arabia Saudita, los Emiratos Árabes y otros países del Golfo Pérsico, quienes podrían crear lazos oficiales con Israel en el futuro próximo, ya que enfrentan también la amenaza de Irán y podrían aprovechar las ventajas comerciales y tecnológicas que ofrece este último. En este sentido, Omán, que ha desempeñado un papel de mediador regional recibió a Netanyahu en octubre pasado. Israel está trabajando para normalizar sus relaciones con Bahareim.

En los dos últimos años Netanyahu ha visitado África 3 veces, “Israel vuelve a África”. Así, en breve Israel restablecerá relaciones diplomáticas con Chad, después de el rompimiento de estas hace 46 años. Chad está interesado en la cooperación con Israel en materia agrícola, protección de fronteras, energía solar, agua, salud y seguridad. Chad experimenta una grave amenaza del terrorismo radical islámico liderado por la organización Boko Haram y otras organizaciones afiliadas al Estado Islámico (EI). El presidente de Chad, Deby, en el poder desde 1990, visitó a Israel en noviembre pasado, Chad aliado de Occidente, un país pobre, busca que Israel lo provea de armas para su lucha contra los islamitas radicales vinculados con el EI y Al Qaeda. Israel tiene la intención de lanzar una ruta aérea directa de Sudamérica hasta Israel, cruzando Nigeria, Sudán y el Chad.

En este entorno del establecimiento de relaciones de Israel con países musulmanes, el Ministro de Relaciones Exteriores de Sudán ha mencionado el interés de su país de normalizar lazos con Israel a cambio de que este último levante sanciones contra Jartum (su capital). En el pasado Sudán servicio como estación de paso para la transferencia de armas iraníes a Hamas en Gaza.

Los planes de Israel de ampliar sus relaciones con África son amplios; al mismo tiempo ha incrementado de manera significativa su intercambio con las potencias del futuro. China e India. ¡En hora buena!

El Financiero (MX) (México)

 



 
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