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21/06/2020 | Opinión- EE.UU. - La relevancia de los contrapesos para frenar a Trump

Rafael Fernández de Castro

Esta semana, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos anunció dos laudos que ponen freno a una parte importante de agenda conservadora y antitolerante del Poder Ejecutivo encabezado por Donald Trump.

 

El primero es que los miembros de la comunidad LGBTQ tendrán los mismos derechos que cualquier trabajador y, por tanto, no podrán ser despedidos de su lugar de trabajo por su orientación sexual. El segundo es que la Acción Diferida a los migrantes que llegaron de niños con sus padres, conocida como DACA por sus siglas en inglés, sigue adelante.

Ambas son una excelente noticia para el clima de tensiones raciales que se vive en el vecino país del norte, y en especial para la sustentabilidad de la democracia. Es decir, deja claro que los contrapesos están vigentes y que la agenda antitolerante del presidente Trump hacia las minorías sexuales y hacia los migrantes se topó con el máximo tribunal estadounidense.

La decisión sobre los derechos de trabajo de la comunidad LGBTQ se dio el lunes pasado. Fue de seis votos contra tres. Lo que implica que dos jueces conservadores, el presidente de la Corte John Roberts y Neil Gorsuch, quien fue el primer juez nominado por Trump, decidieron unirse a los cuatro jueces liberales. Esta decisión es considerada como una sentencia crucial, pues marca un antes y un después en relación a los derechos de la comunidad gay y transexual.

La lectura que se ha hecho es que la Suprema Corte simple y sencillamente admitió que, en Estados Unidos, ha habido una revolución cultural en las últimas dos décadas: las minorías sexuales son parte ya del tejido social.

El laudo sobre los soñadores es una gran noticia para la comunidad migrante en Estados Unidos, pero también para México y Centroamérica, pues hay cerca de medio millón de mexicanos y centroamericanos en ese segmento de migrantes jóvenes. No es una decisión final. La sentencia señala que la Casa Blanca tiene que explicar mejor sus motivos para acabar con el programa de Acción Diferida. Es decir, la causa promigrante ha ganado una importante batalla, pero no la guerra.

Trump contestó en un tuit politizando la decisión de la Corte, pues solicita a su base que vote por él en noviembre próximo. Necesitamos otro cuatrienio para poder nombrar más jueces conservadores y hacerle justicia a los grupos religiosos y racistas.

En particular, son los grupos religiosos conservadores los que desean acabar con los avances que han permitido una sociedad más inclusiva y plural, como el derecho de la mujer al aborto y el matrimonio del mismo sexo.

Elección en juego

Ahora bien, la decisión de la Suprema Corte sobre la Acción Diferida es un enorme acicate para que, a través de su voto, los latinos impidan que Trump permanezca en la Oficina Oval.

Lo que está en juego en la elección de noviembre próximo es el alma social de Estados Unidos. Si gana Trump, la coalición de blancos enojados, racistas y antimigrantes tendrá cuatro años más para avanzar su agenda y provocar un desgarramiento social de enormes consecuencias.

De ganar la llamada coalición Obama –las minorías raciales y sexuales, los jóvenes, las mujeres y las clases urbanas educadas– se podrá avanzar hacia un proyecto de sociedad más inclusiva, en que las minorías étnicas tendrían que integrarse plenamente al proyecto de nación estadounidense.

La reelección de Trump compromete la idea de una sociedad plural y tolerante, abierta a las migraciones. Peor aún, pone en jaque al sistema democrático de pesos y contrapesos, que es la esencia de la democracia más significativa del planeta.

El Financiero (MX) (México)

 



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01/12/2007|

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