El militar en retiro fue acusado por delitos de lesa humanidad y por nexos con el narcotráfico. La Procuraduría de Justicia del Distrito Federal asegura que en el atentado hubo una acción concertada.
El
general brigadier Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite, de 70 años, fue
asesinado en la colonia Anáhuac, delegación Miguel Hidalgo, cuando acudía a un
taller mecánico a las 18:15 horas.
Se trató
del segundo atentado contra el militar. En mayo de 2010 fue herido de cuatro
disparos. Acosta Chaparro Escápite fue uno de los más feroces perseguidores de
guerrilleros —entre ellos, Lucio Cabañas— durante los gobiernos de Luis
Echeverría y José López Portillo.
También
fue uno de los jefes de la Dirección Federal de Seguridad, en los tiempos de la
Guerra Sucia, al lado de Miguel Nazar Haro, y formó parte de la Brigada Blanca
que persiguió a los opositores al gobierno mexicano.
Hace 12
años se le acusó de tener vínculos con el cártel de Juárez. En 2002 fue
sentenciado a 16 años y medio de prisión, pero en 2008 fue exonerado de los
delitos de lesa humanidad y narcotráfico. Un año más tarde se retiró con
honores.
El
procurador General de Justicia del DF, Jesús Rodríguez Almeida, descartó el
asalto como motivo del ataque y perfiló la venganza como móvil del homicidio.
Investigan
un ajuste de cuentas
El
general brigadier Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite fue asesinado ayer de tres
balazos .9 milímetros en la colonia Anáhuac de la Ciudad de México. En mayo de
2010, el militar en retiro, que combatió a grupos guerrilleros y que fue ligado
con el narcotráfico hace 12 años, recibió cuatro balazos en un atentado
fallido.
Desde
que Acosta Chaparro dejó la cárcel militar en 2007 y pasó al retiro con honores
en 2008, después de 45 años de servicio al Ejército mexicano se convirtió en
una especie de agente especial informal del gobierno, atendiendo órdenes
específicas sobre narcotráfico y grupos armados en el área de inteligencia.
Es por
eso que las primeras investigaciones que se hacen sobre el hecho ocurrido ayer
en la esquina de Lago Trasimeno y Lago Como de la colonia Anáhuac en la
delegación Miguel Hidalgo, a las 18:15 horas, giran en torno a un ajuste de
cuentas.
De
acuerdo con las declaraciones del procurador general de Justicia del Distrito
Federal, Jesús Rodríguez Almeida, la acción en la que perdió la vida Acosta
Chaparro fue concertada, ya que la persona que le disparó tres veces, dos en el
pecho y la otra en la cabeza lo hizo a quemarropa y al cumplir el atentado
salió corriendo sobre la calle Lago Como y se subió a una motocicleta conducida
por otra persona que lo esperaba.
Al
momento de su muerte, Acosta Chaparro tenía 70 años; su cuerpo fue llevado al
Servicio Médico Forense (Semefo) para la autopsia de ley, según dijo el abogado
de la Ciudad de México en una conferencia de prensa, sobre el hecho.
Rodríguez
Almeida hizo una relatoría de los hechos ocurridos frente al número 194 de la
calle Lago Trasimeno, esquina con Lago Como. Ahí Acosta Chaparro esperaba en la
entrada de un taller automotriz donde había llevado una camioneta para su
reparación.
“La
víctima acudió a un taller automotriz, denominado Servicio Europeo, a bordo de
una camioneta Ford, tipo Explorer, color azul marino, placas 275-UBK, a donde
había llevado un automóvil para reparación, cuando conversaba con una persona,
se acercó un sujeto y a corta distancia le disparó al general en retiro Mario
Arturo AcostaChaparro”, dijo el procurador.
De esta
manera fue que Rodríguez Almeida confirmó que hubo premeditación en el
asesinato del militar en retiro: “Cometido el atentado el probable responsable
corrió por la calle Lago Como y abordó una motocicleta en la que lo esperaba un
cómplice y huyeron, según datos preliminares; testigos refieren que este
individuo vestía pantalón de mezclilla y camisa clara”.
Por
estos hechos, el Ministerio Público integró la averiguación previa
FMH/MH1/T2/140/12-04, por el delito de homicidio y se inició averiguación
previa relacionada en la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del
Delito de Homicidio.
El
representante social acudió a la Cruz Roja de Polanco, donde fue trasladado
Acosta Chaparro para corroborar el fallecimiento; aún se espera el resultado de
la autopsia para determinar la causa exacta de la muerte.
De
acuerdo con testimonios de la benemérita institución, los paramédicos llegaron
al lugar donde fue abatido Acosta Chaparro, para darle los primeros auxilios ya
que aún estaba vivo; lo subieron a la ambulancia y en el traslado a la Cruz
Roja de Polanco murió.
Rodríguez
Almeida descartó la posibilidad de que el ataque al militar pudiera estar
relacionado con un asalto por lo que todo apunta a una venganza. No descartó
que el hecho pudiera estar vinculado con el fallido ataque perpetrado en mayo
de 2010 contra Acosta Chaparro y confirmó que existen tres testigos de los
hechos los cuales ya están declarando.
En mayo
de hace dos años, Acosta Chaparro fue encarado por un sujeto que le descargó
cuatro balas en el cuerpo, una de ellas lo puso al borde la muerte, ya que se
alojó en la parte abdominal, pero en el Hospital Militar a donde fue llevado
por un colaborador, le salvaron entonces la vida.
Peritos
en materia de química, criminalística, fotografía y balística se presentaron en el lugar con el laboratorio
móvil donde encontraron tres elementos balísticos, al parecer calibre 9
milímetros. Asimismo, otro equipo pericial acudió al hospital de la Cruz Roja.
El
cadáver fue traslado al Servicio Médico Forense, donde se practicarán todas las
diligencias de ley para posteriormente entregarlo a sus familiares y se
continuará la indagatoria para recopilar mayores datos e indicios para la
prosecución y perfeccionamiento de las averiguaciones previas.
Los
investigadores el caso empezaron a revisar las imágenes de las cámaras de
vigilancia instaladas en la zona para tratar de identificar al agresor y a su
cómplice.
Trayectoria
militar polémica
El
general brigadier Mario Arturo Acosta Chaparro Escápite, hijo del general
brigadier Francisco Acosta Chaparro, miembro de la Gran Logia Masónica del
Valle de México, ha sido uno de los militares más polémicos de la historia
moderna del país.
Fue uno
de los más feroces perseguidores de guerrilleros durante los gobiernos de Luis
Echeverría y José López Portillo. Después de años de compilar nombres de
personas y organizaciones, en 1990 publicó un libro que tituló Movimiento
subversivo en México; con el seudónimo de Mariano Escápite pagó el entierro de
su paisano, el guerrerense Lucio Cabañas, a quien persiguió por la sierra,
según reveló a Excélsior, en una plática.
Fue uno
de los jefes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), en los tiempos de la
Guerra Sucia, al lado de Miguel Nazar Haro, y formó parte de la Brigada Blanca
que persiguió a los opositores del gobierno mexicano.
Hace 12
años Acosta Chaparro fue acusado de tener vínculos con el cártel de Juárez, que
lideraba Amado Carrillo. El 1 de noviembre de 2002 fue sentenciado a 16 años y
medio de prisión. Pero tres años después, un tribunal federal anuló en
definitiva el Consejo de Guerra que declaró culpable de narcotráfico a Acosta
Chaparro y en 2007 la Procuraduría General de la República y la Procuraduría de
Justicia Militar no pudieron acreditar los presuntos nexos de Acosta Chaparro
con el narcotráfico y, luego de su declaración de inocencia, fue exonerado
junto con el general Francisco Quiros Hermosillo, con quien trabó una fuerte
amistad desde 1966.
Al año
siguiente, en abril de 2008, las acusaciones contra el general Acosta Chaparro,
por delitos de lesa humanidad en la llamada Guerra Sucia (143 asesinatos) y por
nexos con el cártel de Juárez se disolvieron. En esa fecha. Acosta Chaparro y
otros 22 generales se retiraron. En el Campo Militar Número Uno, donde Acosta
Chaparro estuvo preso seis años y diez meses, recibió con una condecoración
especial por 45 años de servicio en el Ejército.
A partir
de entonces, Acosta Chaparro de convirtió en una especie de agente especial sin
reconocimiento del gobierno federal. El general Acosta Chaparro que estaba en
el retiro hacía algunos servicios de inteligencia, relacionados con la
delincuencia organizada para el gobierno.
El 18 de
mayo de 2010, Acosta Chaparro fue herido y quedó al borde de la muerte, cuando
un sujeto, supuestamente le quiso quitar un reloj Rólex en la colonia Roma.
En el
Hospital General Militar le salvaron la vida en esa ocasión, pero ayer, en la
ambulancia que lo llevaba a la Cruz Roja murió el militar, producto de los tres
balazos que recibió, dos en el tórax y el otro en la cabeza
En el
atentado de mayo de hace dos años, el general y su agresor, que se puso de
frente a él, forcejearon, mientras Rodolfo Chumacero Galindo, ex militar y
amigo del general que le ayudaba como chofer, intentaba sacar de debajo del
sillón del auto el arma de Acosta Chaparro, que siempre llevaba en una bolsita
de piel.
De
acuerdo con lo hechos de mayo de 2010, y de los cuales tuvo conocimiento el
Ministerio Público de la agencia 50, Raúl Figueroa, Acosta Chaparro iba al
volante de su Mercedes Benz y lo puso en marcha para intentar ponerse a salvo;
al mismo tiempo se escucharon cuatro detonaciones.
Acosta
Chaparro le preguntó a Chumacero “¿cortaste cartucho?” y él le dijo que no.
“¿Entonces qué pasó?”, preguntó el militar en retiro, mientras sonaban los
disparos que se alojaban en el cuerpo de Acosta Chaparro que alcanzó a
decir “¡ya me chingaron!”
Después
de casi dos años, nunca se hicieron públicas las investigaciones de los hechos,
donde Acosta Chaparro recibió cuatro balas. Aunque las principales líneas de
investigación que se siguieron entonces fue el trabajo de inteligencia que
Acosta Chaparro hacía de manera informal para la Policía Federal, sobre
supuestos grupos guerrilleros.
Tampoco
se descartó sus posibles vínculos con alguno de los grupos delincuencias en el
tema de las drogas.
El
atentado de mayo de 2010 contra Acosta Chaparro también fue atendido por la
Defensa Nacional. El general Acosta Chaparro, que fue jefe de la policía de
Veracruz en tiempos en que el gobernador era Agustín Acosta Lagunes,
proporcionó información a la Defensa de distintas grupos delictivos,
principalmente en Guerrero.
La vida del militar
El
general retirado Mario Arturo Acosta Chaparro fue un actor en la vida nacional
de las décadas de los 70 y 80.
Combatió
a grupos guerrilleros
A
principios de la década de los años 70, Mario Arturo Acosta Chaparro fundó La
Brigada Blanca para combatir a los grupos
guerrilleros que se estaban formando para derrocar al gobierno. Y en
1974, se ligó a la familia Figueroa, luego de que fue requerido para investigar
el secuestro de Rubén Figueroa, quien ya era gobernador electo del estado de
Guerrero y que fue privado de su libertad por Lucio Cabañas.
Cabañas
Barrientos junto con otros grupos subversivos que operaban en la sierra
guerrerense fueron blanco de Acosta Chaparro, quien los combatió hasta la
muerte del líder del Partido de los Pobres.
Acusado
de torturador
En 1975,
cuando Rubén Figueroa ya gobernaba el estado de Guerrero, Acosta Chaparro fue
designado como director de la Policía Judicial estatal y con el nombramiento
siguió la persecución de las guerrillas, principalmente la del Partido de los
Pobres.
El
general en retiro fue encargado de las operaciones represivas en contra de los grupos opositores de los gobiernos de las
décadas de los 80 y 90. Además fue acusado como responsable de la desaparición
de 22 guerrilleros de Guerrero y de violar los derechos humanos de las personas
detenidas en la llamada Guerra Sucia. Durante su lucha, organizaciones no
gubernamentales recogieron testimonios que señalan que él torturó y mató a más
de 200 guerrilleros y campesinos, aunque no se le pudo probar nada.
Señalado,
pero condecorado
A pesar
de que fue acusado por delitos de lesa humanidad durante la Guerra Sucia en las
décadas de los 70 y 80; pese a que fue acusado formalmente, nunca fue
aprehendido, luego de que un juez federal determinó que no había pruebas en su
contra. En esa ocasión se le nombro “militar ejemplar y patriota.”
El
general retirado fue considerado uno de los principales investigadores de
secuestro en el país, por lo que el 23 de abril de 2008, la Secretaría de la
Defensa Nacional le entregó condecoraciones de retiro a 13 generales por haber
servido más de 45 años al instituto armado, entre ellos Mario Arturo Acosta
Chaparro.
Ligado
al narco y retirado con honor
Durante
la Guerra Sucia, Acosta Chaparro tenía a su cargo varios aviones de la Fuerza
Aérea Mexicana que eran usados para el traslado de tropas a la sierra, pero
también para llevar cargamentos de droga a Laredo, Texas, producto de sus
presuntos negocios con Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos,según
acusaciones en su contra.
Por tal
motivo, en el año 2000 fue enjuiciado por sus presuntos vínculos con el cártel
de Juárez y por el delito de peculado y operaciones con recursos de procedencia
ilícita. El 1 de noviembre de 2002 fue sentenciado a 15 y 16 años de prisión
por la supuesta protección que le brindo al cártel.
En 2007, la PGR y la justicia militar no
pudieron acreditar sus nexos con Carrillo Fuentes y fue exonerado de los
cargos; se le devolvió hasta el derecho de portar el
uniforme y sus barras que lo acreditan como general.