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17/02/2017 | Tecnología - La Eurocámara pide la regulación de la inteligencia artificial y los robots

Silvia Martinez

La Comisión Europea tiene ahora tres meses para decidir si accede a la petición del Parlamento Europeo.

 

Los robots hace tiempo que dejaron de ser parte de la ciencia ficción. El mercado está plagado de ellos. Vehículos capaces de conducir de forma autónoma, brazos que han sustituido a trabajadores en innumerables sectores industriales, máquinas que redactan noticias sobre la evolución de los mercados de valores o simplemente juguetes cada vez más interactivos. En una resolución legislativa aprobada este jueves –con 396 votos a favor, 123 en contra y 85 abstenciones- la Eurocámara pide a la Comisión Europea que presente propuestas legislativas para regular un ámbito que genera muchos interrogantes desde el punto de vista ético y jurídico.

“Es urgente mantener un debate tan amlpio como sea posible y que no se limite al circulo científico y los ingenieros”, ha reclamado la ponente del informe, la socialdemócrata luxemburguesa Maddy Delvaux, que ha dedicado más de año y medio a la preparación del texto. “Cada vez más áreas de nuestra vida están afectadas por la robótica y debemos garantizar que los robots siguen al servicio de los humanos”, esgrime.

ANÁLISIS PROFUNDO

El Ejecutivo comunitario, que tiene la iniciativa legislativa, no está obligado a seguir las recomendaciones. Sin embargo, si decide no hacerlo deberá responder en un plazo máximo de tres meses –extensible a otro más- explicando los motivos de su negativa. Y de momento, a tenor de la opinión expresada por el comisario de Innovación, Carlos Moedas, no parece tener excesivo interés por hacerlo. “Es un informe crucial”, admite el comisario portugués, que se escuda en que primero es necesaria “una amplia consulta” y “un análisis profundo antes de llegar a conclusiones porque tienen un impacto”.

Según Bruselas, la UE ya cuenta con diversas normativas que cubren la responsabilidad civil de los daños causados por robots, como es el caso de la directiva de maquinaria, la de seguridad de los productos o los dispositivos médicos, pero no cierra la puerta a analizar el potencial impacto.

“Varias de las normativas están en fase de evaluación. Una vez que esté concluida, podríamos decidir dar nuevos pasos pero por ahora es prematuro anunciar ninguna medida legislativa en este terreno”, avanzan. Si se comprometen a legislar las propuestas, según el Tratado, deberían presentarse en el plazo de un año o incluirse en el próximo programa de trabajo anual de la Comisión.

MERCADO LABORAL

El informe aprobado en la Eurocámara no recoge todas las peticiones aprobadas hace poco más de un mes por la comisión de asuntos jurídicos. Por ejemplo, para disgusto de la ponente, se ha eliminado del texto la idea de crear una renta mínima para compensar las consecuencias del uso de robots sobre el mercado laboral. “La coalición de derechas PPE-ECR-Liberales han rehusado tener el cuenta el posible impacto negativo.

El desarrollo de la robótica podría generar grandes cambios, incluida la creación o destrucción de empleo. Queremos que la Comisión siga las tendencias y lance un debate sobre nuevos modelos de empleo y la viabilidad del sistema fiscal y social”, ha lamentado Delvaux.

ACCIDENTES

El texto sí pide en cambio legislación para aclarar la responsabilidad civil en caso de accidentes, especialmente en relación a los vehículos autónomos, y pide la creación de un régimen de seguros obligatorio para los fabricantes y un fondo de compensación para cubrir las reclamaciones de víctimas en caso de accidentes en los que estén implicados coches sin conductor.

A largo plazo también plantea crear un estatus legal específico como “personas electrónicas” para los robots; un código de conducta ético para investigadores y diseñadores, para garantizar unos estándares legales y éticos, y que el diseño respete la dignidad de las personas; así como una agencia europea de robótica e inteligencia artificial para asesorar a las autoridades europeas. Además, mantienen la idea de que los ingenieros incluyan a la hora de diseñar robots los llamados “botones de la muerte”, para desactivarlos de forma remota en caso de problemas.

Un sector en auge

Si hay algo en lo que la Eurocámara coincide es en que la inteligencia artificial ya forma parte del día a día de los ciudadanos. Las cifras de la industria hablan por sí solas sobre el despegue de las ventas de robots –un 29% en 2014-, aunque no todos comparten las mismas recetas. Algunos grupos políticos son partidarios de poner el acento sobre el futuro de los trabajadores y la asunción de responsabilidades, y otros sobre el apoyo a la industria y los beneficios de la robótica. En todo caso, la Eurocámara se convierte con esta resolución en uno de los primeros parlamentos en lanzar el debate. Ahora solo queda que la Comisión Europea recoja el guante.

El Periódico (España)

 



 
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