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28/07/2018 | Opinión - Francia: Un tonto rompe el relato

Iñaqui Gil

El arte de la política siempre consistió en dominar la comunicación. Pasar tu mensaje. La vieja política se obsesionó con el control de los medios. La nueva política, con el control del relato.

 

Por eso, lo que acaba de pasarle a Emmanuel Macron, líder de la nueva política, es grave. Un tonto le ha jodido el relato. O casi. Un tonto de los más peligrosos: próximo, entusiasta e inconsciente.

Se llama Alexandre Benalla, 26 años, tiene barbita y sale en las fotos junto al presidente de la República. Muchas veces. Porque era su guardaespaldas. Entusiasta de primera hora, cuando Macron empezó su carrera en solitario. Se diría que llegaron juntos al Elíseo. Uno como presidente. El otro como perejil de todo evento callejero.

Habitual interlocutor de las fuerzas de seguridad, el 1 de mayo pidió participar en el despliegue policial. Como observador. Le dieron chaleco antibalas y casco. Y se vino arriba. Agarró del cuello a una chica y luego golpeó a un joven que estaba en el suelo, rodeado de antidisturbios.

Dos semanas suspendido de empleo. Y silencio: Ya se olvidará el asunto. Como en los viejos tiempos. Pero había vídeo y el 18 de julio, Le Monde identificó al observador pegón. Parálisis en el Gobierno. Cacofonía en la comunicación. La oposición, a saco. Benalla, interrogado, detenido y despedido, tuvo que suspender su boda el pasado sábado . Cuatro investigaciones en marcha. Le Monde se embala y dice que el guardaespaldas disfruta de alojamiento oficial junto al Sena. Macron callado.

Hasta el martes. Sin preguntas y ante un auditorio de fieles. Como antaño. Pero con gesto decidido, expresiones informales y vídeo de apariencia improvisada. Acorde con el nuevo tiempo.

Mensaje: "La República ejemplar no impide errores. Yo soy el responsable". Ergo, no voy a cortar ninguna cabeza salvo la del traidor Benalla. Un cortafuegos clásico que no tapa los errores e inconsistencias del equipo de Macron. Como el relato de la República ejemplar se ha quemado en la sartén del affaire, un poco de salsa: «Benalla no ha tenido nunca los códigos nucleares. Benalla no ha ocupado nunca un apartamento de 300 metros cuadrados. Benalla no ha tenido nunca un salario de 10.000 euros. Benalla no es mi amante». Todo sea por el relato.

El Mundo (España)

 



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