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20/04/2017 | Cómo afectarán las elecciones británicas al Brexit

Pablo Rodriguez Suanzes

Bruselas no se inquieta y se prepara para otro impasse de un mes

 

La decisión de Theresa May de intentar llevar a Reino Unido a unas elecciones anticipadascogió ayer por sorpresa a la Unión Europea, pero no con la guardia baja. La derrota de los partidarios de la permanencia en el referéndum del pasado junio fue un shock, pero desde entonces las instituciones han aprendido del error. Técnicos y políticos llevan meses preparándose y han contemplado todo tipo de escenarios. Y el de unos comicios era uno de ellos. "Michel Barnier lleva muchos años en esto y aunque no era la jugada más probable, tenía todo el sentido político. Lo contemplábamos", explican fuentes europeas

La convocatoria va a tener un efecto innegable en las negociaciones sobre la ruptura de la Unión, pero no está claro en qué grado. Bruselas trabaja sobre dos certezas. La primera, que el fondo no va a cambiar. Pase lo que pase, habrá Brexit, las discusiones van a ser largas y tensas y tendrán consecuencias permanentes. La segunda, que si hay elecciones el 8 de junio, como todo parece indicar, las negociaciones formales tendrán que retrasarse entre un mes y seis semanas.

CAMBIO DE MENTALIDAD

Hasta el año pasado la UE hizo todo lo posible por mantener a Reino Unido en la familia comunitaria. Tras el envío de la carta formal que invocaba el artículo 50, el pasado día 29, todo ha cambiado. Y como explicaba el jefe de filas de los 'populares' en la Eurocámara, "ahora sólo importan 440 millones de europeos". Por eso, hasta cierto punto, quién esté en Downing Street no cambia tanto.

Por eso mismo, a diferencia de antes, los líderes se cortan menos. Un buen ejemplo es la actitud del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Desde su cuenta oficial explicó ayer a las 13.29 que había mantenido "una buena conversación con Theresa May sobre las próximas elecciones británicas". Desde su cuenta personal, apenas ocho minutos antes, se había burlado de la situación afirmando: "Hitchcock es el que ha dirigido el Brexit: primero un terremoto y luego la tensión va en aumento".

EL RETRASO

Las elecciones del 8 de junio van a retrasar las negociaciones sobre el Brexit. Esto supone un problema, puesto que el plazo de dos años que contemplan los Tratados empezó a correr el pasado día 29 de marzo y el margen es estrechísimo. Pocos creen posible concluir las negociaciones en ese plazo, sobre todo porque en realidad debería hacerse todo en 18 meses, dando tiempo al Parlamento Europeo para que lo ratifique, lo que se antoja casi imposible. Pero dentro de lo malo, la fecha elegida por May no es la peor.

El próximo 29 de abril, los jefes de estado y de Gobierno de los 27 se verán en Bruselas en una cumbre extraordinaria para establecer las bases de la negociación con Londres y perfilar el mandato de Michel Barnier. Donald Tusk envió a todas las capitales y después hizo públicas el pasado día 31 las 'guidelines', las directrices u orientaciones para ese proceso. Un texto redactado por el Consejo tras consultas con todas las capitales, pero que debe ser aprobado oficialmente. Las líneas generales serán las mismas, pero puede haber retoques, profundizar en algunos aspectos. Y se escucharán las voces de los diferentes países o bloques, que tienen intereses o visiones diferentes sobre el cómo y el cuándo.

Un ejemplo: el papel de Tusk dice, siguiendo el espíritu del Artículo 50, que mientras se discuten los términos del divorcio se tiene que fijar también el marco para la relación posterior. Qué tipo de acuerdos y relaciones legales, políticas y económicas tendrán al UE a 27 y Reino Unido. Alemania marca el paso diciendo que el tratado de libre comercio se hará una vez que el de separación se haya firmado. Pero hay algunos (como Irlanda, Holanda o Dinamarca) que quieren empezar a hablar cuanto antes de comercio. Que no creen necesario, por ejemplo, esperar a calcular cuál debe ser la factura exacta de salida para Londres, sino que bastaría con consensuar la metodología.

Tras la Cumbre del día 29, la pelota pasaría a Michel Barnier, que desde la Comisión Europea haría un esbozo, una propuesta de cómo actuar, por dónde empezar. Y los Estados Miembros, seguramente usando como marco el llamado Consejo de Asuntos Generales, que reúne regularmente a ministros o secretarios de Estado, es el que debe dar en última instancia la luz verde. La idea era intentar ponerlo todo en marcha para el Consejo del 16 de mayo, pero ahora los diplomáticos han marcado una segunda fecha que ya se había barajado: el 20 de junio, con otro Consejo de Asuntos Generales que se celebrará en Luxemburgo.

Es decir, que si todo va rápido en Reino Unido, como suele ser habitual tras sus elecciones, se podría dar el pistoletazo de salida a finales de junio.

LAS DUDAS

¿Es posible arrancar la negociación antes? En teoría sí. Estaba previsto que Davis y Barnier, los negociadores se jefes, se vieran las caras en mayo. Los diplomáticos europeos avisan que la activación del Artículo 50 no se puede parar. El tiempo ya corre y los problemas internos que pueda tener Reino Unido son asunto su suyo. Pero también entienden que tiene muy poco sentido que un Gobierno en funciones se haga cargo de la negociación más importante de las últimas décadas y con tanto en juego. En las próximas semanas se pueden ir perfilando temas generales o, incluso, los aspectos más grandes, los que presumiblemente puedan ser iguales negocie quien negocie.

EL MANDATO

"Así al menos las cosas estarán del todo claras desde el principio". Desde el Consejo creen que las elecciones son una buena noticia en términos de mandato y atribuciones. Theresa May asumió el poder tras la espantada de Cameron. Y aunque el Parlamento ha dado luz verde a un proceso en el que no todos creen, es mucho más sencillo para todos si uno de los bandos negociadores tiene la legitimidad de las urnas y el mandato claro para decidir qué tipo de Brexit quiere.

En las instituciones europeas dan por hecho que May ganará. Las encuestas parecen contundentes y absolutamente nadie dice en voz alta que laboristas o liberales puedan tener opciones reales de gobernar. Así que el escenario base es que serán los mismos que ahora, pero con menos corsés. El equipo de May, si fuera ése el caso, no se tocaría. El ministro para Brexit, David Davies. Nick Timothy, uno de los asesores más cercanos de la primera ministra. Y el representante permanente de Reino Unido ante la UE, Sir Tim Barrow, que fue nombrado el 4 de enero, tras la dimisión del anterior embajador, Ivan Rodgers. Todos parecían tener la legitimidad y el peso suficiente, salvo, irónicamente, la propia May.

EL PRECEDENTE GRIEGO

En Londres muchos creen que una victoria contundente dará fuerza a la posición negociadora británica. En Bruselas, ayer, el ejemplo que se oía en todos los pasillos era sin embargo el de Grecia. Las urnas dieron a Alexis Tsipras un fuerte respaldo para que tuviera y luego mantuviera una posición combativa. Y salió escaldado. El tiempo corre ahora contra todos, pero en la UE creen que va más deprisa para Londres. Que tiene más que perder. Y aunque son formidables negociadores, los verdaderos expertos en la Unión están del otro lado. Y eso no lo va a cambiar ningún resultado electoral.

El Mundo (España)

 



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